ENCUENTROS

Revista de Ciencias Humanas, Teoa Social y Pensamiento Crítico

ISSN: 2343-6131 / ISSN-e: 2610-8046

Universidad Nacional Experimental Rafael Maa Baralt

Maracaibo, Venezuela


Notas y debates


N° 10. Julio-Diciembre 2019


pp. 135-148


 

La bildung de un artista: Arte, bohemia y mala vida.

The bildung of an artist: Art, bohemian and bad life.

 

Gregorio Valera-Villegas Universidad Central de Venezuela Caracas, Venezuela gregvalvil@yahoo.com http://orcid.org/

 

Este trabajo está depositado en Zenodo:

DOI:  http://doi.org/10.5281/zenodo.3241409

 

Resumen

En este trabajo se aborda, desde la perspectiva de una transvaloración de ciertos valores, la trayecto- ria formativa de una persona, de un artista, en la circunstancia de aquello que se llama y estima como mala vida, para ubicar su sentido en el filo de la felicidad y el infortunio, cara y sello en la trayectoria vital de una persona. De igual manera, se trata de estudiar un personaje y su doble, y, en un segundo momento, la relación del artista y su circunstancia, en términos de Ortega y Gasset.  Metodológica- mente, se trata de la realización de una fenomenología hermenéutica crítica que, desde la narrativa, nos permita comprender el cómo se llega a ser lo que se es de un artista. Específicamente, se realiza la lectura del relato biográfico (histórico) relacionado con un personaje histórico y de la vida bohemia, Daniel Santos El Inquieto Anacobero, en el contexto histórico latinoamericano contemporáneo y de su música.

 

Palabras Claves:bildung, artista, bohemia, Daniel Santos..

 

 

Abstract

In this work we approach, from the perspective of a transvaluation of certain values, the formative a personal trajectory, of an artist, in the circumstance of what is called and esteemed as bad life, to locate its meaning on the edge of the happiness and misfortune, face and seal in the vital personal trajectory. In the same way, it is about studying a character and his double, and, in a second moment, about the relationship of the artist and his circumstance, in terms of Ortega y Gasset. Methodologi- cally, it is about the realization of a critical hermeneutical phenomenology that, from the narrative, let us understand how you get to be what you are of an artist. Specifically, it is makes reading of the biographical (historical) story related to a historical character and bohemian life, Daniel Santos El Inquieto Anacobero, in the contemporary Latin American historical context and its music.

Keywords: bildung, artist, bohemian, Daniel Santos.

 

 

 

Recibido:10/02/2019    Aceptado: 29/03/2019


 

 

 

Presentación

 

Una persona es igual y distinta a la vez. Pero, qué es lo que la hace dis- tinta, qué es lo que la hace cambiar, incluso, a veces, radicalmente. Cabe, pues, la pregunta: ¿cómo es que esa persona llega a convertirse en otra, sin dejar de ser, en cierta medida, la misma? Una persona se constituye, en buena medida, en la relación con el otro, y en relación con su circunstan- cia. La pregunta ¿quién soy? Guarda estrecha relación con la circunstancia en que nos ha tocado vivir, en la que se ubica ese otro, llámese, padre, ma- dre, hermanos, compinches, maestros, etc., (Cfr. Ortega y Gasset, 1987).

 

Una persona es rostro, no en cuanto puramente cara o máscara en su sentido etimológico originario1; sino ese alguien que se distingue, no por sus riquezas o fama sino porque es capaz de decir yo, de sentirse yo, de nombrarse, narrarse, de juzgarse, es decir, que alcanza una identidad per- sonal. La persona es aquella que permite un encuentro de persona a perso- na, para dialogar, para escuchar, para diferir, para consentir. Es claro que aquél, que ese alguien, no sólo se define por sus prendas, por su talento, por su voluntad, por su prudencia; sino también porque ha vivido, porque tiene un vivido, que tiene que ver con esa vida vivida entre lo dulce y lo amargo, un vivir en el ‘entre’. Es decir un vivir en el medio de aconteci- mientos, un punto y situación en medio de, y a la vez un adentro y afuera de ese sí mismo otro que se es, en el sentido de Ricoeur (1996).

 

Una persona no nace se (con)forma, nace ser humano y llega a ser persona. Y ese conformarse va de la mano de la experiencia, la vivencia y, claro está, desde la memoria, del saber que es, del saber que sigue siendo, y también del saber que ha dejado de ser para ser otro.

 

Una persona se muestra ante los otros, y, desde ellos, también se iden- tifica en su semejanza y en su diferencia. Sin embargo, puede suceder que existan personas, amigos e incluso familiares, a quienes no terminamos de conocer plenamente. De igual modo, hay personas que son, en buena medida, hasta desconocidas para mismas. Y aquí, no hay duda, que el aforismo griego, socrático, conócete a ti mismo2, es fundamental; porque no se trata de concebir un conocimiento completo de la persona, ya que

1 Persona proviene del latín persōna y significa máscara de actor o personaje dramático, y a su vez del

etrusco phersu, y este del griego πρόσωπον.

2 En latín es el nosce te ipsum, en griego clásico es γνῶθι σεαυτόν.


 

 

 

ella no puede ser conocida y comprendida totalmente, a menos mientras está viva. Ahora bien, si se piensa en un propósito o ideal a alcanzar, en términos modestos y particulares, el asunto cambia y se convierte en más realizable; es decir, si uno se propone conocer su temperamento, su carác- ter en el mundo de la vida diaria, cotidiana. Saber cómo es nuestro ethos propio, hábitos, postura ético-política, inclinaciones, gustos, intereses, en- tre otros. De cualquier modo, el gnóthi seautón, el conócete a ti mismo, es tarea permanente, de por vida e inconclusa.

 

 

En este sentido, puede decirse que estamos suponiendo que un ser hu- mano llega a ser una persona si puede y quiere: ser libre, y, además, tiene voluntad, habla y dialoga, delibera, decide, actúa. Y también es sensible, sueña, se ilusiona, convive con sus semejantes, y se responsabiliza. Una persona es alguien capaz de decir yo, de autoconciencia, de hacerse cargo y tener conciencia de y del otro. Es consciente de sus errores, los asume en tanto  experiencias, los narra en primera persona sin temor, sin pena, porque ellos también forman parte de su vida.3

 

 

 

3 A veces uno llega a preguntarse: ¿algunos seres humanos hechos y derechos son personas? ¿llegaron a convertirse en personas? Esta pregunta puede surgirnos de la lectura de una biografía, de una película biográfica sobre un determinado sujeto, pongamos por caso a Pablo Escobar, del cual, al momento de caer abatido a balazos, se llegó a afirmar: “El final no pudo haber sido más miserable. El delincuente que fue considerado como uno de los más ricos y poderosos del mundo, estaba acabado mucho antes de que lo acribillaran. La era de sus aviones, sus zoológicos y sus mansiones había quedado atrás habían dejado de existir (…) A ese personaje que transformó el lenguaje, la cultura, la fisonomía y la economía de Medellín y del país. Antes de Pablo Escobar, los colombianos desconocían la palabra si- cario. Antes de Pablo Escobar Medellín era considerada un paraíso. Antes de Pablo Escobar el mundo conocía a Colombia como la tierra del café. Y antes de Pablo Escobar nadie pensaba que en Colombia pudiera explotar una bomba en un supermercado o en un avión en vuelo. Por cuenta de Pablo Escobar hay hoy carros blindados en Colombia, y las necesidades de seguridad modificaron la arquitectura. Por cuenta de él, se cambió el tiempo de funcionamiento del sistema judicial, se replanteó la política penitenciaria y hasta el diseño de las prisiones, y se transformaron las Fuerzas Armadas. Todo ello fue necesario para enfrentarlo y derrotarlo. Pablo Escobar descubrió más que ningún antecesor que la muerte puede ser el mayor instrumento de poder. (…) Edificó su poder con base en dos imperios: el de la cocaína y el de la muerte (…) Teniendo en cuenta que la causa primera que permitió el surgimiento de alguien como él -la descomunal demanda por cocaína en el mundo- sigue ahí, queda flotando un gran interrogante:¿es posible que se repita el fenómeno de Pablo Escobar? Se puede decir que sin duda surgirán otros capos. Pero también se puede decir que no habrá otro como Pablo Escobar.” (Revista Semana de Bogotá, 1994). Mención aparte hay que hacer de las circunstancias histórico-sociales, económicas y políticas en las que se forma un sujeto como éste, y de las condiciones del narcotráfico en el mundo y principalmente en USA. Y surge de nuevo la pregunta cómo se formó o se deformó este sujeto, para llegar a ser el que fue, para llegar  a ser el que no se es. Un tipo que llegó a encarnar por un lado, a un asesino sin piedad, sin límites, en su afán de acumular fortuna y poder; y por el otro, una suerte de filántropo, enmascarado o no, que daba comida a los hambrientos, habitación a los pobres,

canchas deportivas para los barrios pobres, lo que le dio un alto apoyo popular. Uno

termina por seguirse preguntando si un sujeto como éste puede llegar a conside- rarse una persona.


 

 

 

Se es también persona cuando se es capaz de cuidar de sí4, de aten- derse, de ocuparse de sí; cuando se es capaz de mirar-se, de juzgar-se, de narrar-se, en suma de aplicarse unas tecnologías del yo, en el sentido Foucault5(1990). Ese cultivo o cuidado de sí, epimeleia heatou, que nos plantea el filósofo francés siguiendo a la filosofía helenística, implica un convertirse, un experimentarse, un (trans)formarse y llegar a ser el que se es, supone una askesis un camino y un aplicarse cierta cantidad de ejerci- cios o tecnologías a sí y para sí.

 

Un ser humano aislado, claro está, no se convierte en persona, lo hace o llega a ser junto a otras personas; lo que contribuye a su formación o a su conformación.  El quién es y el cómo es tendrá mucho que ver en esto. El yo y su circunstancia, que nos refiere Ortega y Gasset (1987), jugarán un importante papel; sólo que habrá también un componente individual de autoría, de hechura y de responsabilidad de la propia persona que se llega a ser, incluso para salvar tal circunstancia y poder salvarse. De igual modo, cabe decir que una persona no tiene que ver sólo con un actuar de una de- terminada manera frente al otro, y ante mismo; sino que supone también una identidad personal y narrativa, un mismo otro, del cual se da cuenta, se es capaz de narrar, de responder por lo hecho y de proyectarse en el futuro. Asimismo, un ser humano en su trayectoria personal no sigue un solo y único camino, una sola y única vía. Algunas las abandonará, otras ni siquiera las iniciará, otras las desconocerá, en otras permanecerá por más tiempo. Y tales trayectorias no siempre seguirán un camino de bon- dad, legítimo y reconocido socialmente; sino que a veces desandará por caminos, por experiencias a veces trágicas, desventuradas y malas, según desde donde se les mire.

 

En lo que sigue abordaremos dos momentos de un mismo ser humano, el primero, será el de cómo se forma; y el segundo, en cómo se convierte en otro, sin dejar de ser el mismo, en un artista, en un creador. Para ambos tendremos como referente significativo la vida y obra de Daniel Santos, llamado El Inquieto Anacobero. El carácter de referente significativo tie- ne que ver con una narración de un alguien que llega a ser el que se es, un artista, siguiendo una trayectoria de vida particular, cifrada entre las

4 En griego epimeleia heatou.

5 Cfr., también a Larrosa (1995).


 

 

 

llamadas mala vida y buena vida.6  Un referente que, en este caso, es un contramodelo de un algo que se denomina educación, escuela, buen cami- no como camino prefijado, previsto. Así, sus notas de vida nos permitirán identificar su trayectoria de formación y a la persona que fue. Y su condi- ción de referente significativo es también porque nos permite comprender, con mejor precisión, la formación de una identidad personal de un indivi- duo en su doble versión persona y personaje.

 

En este trabajo se aborda, desde la perspectiva de una transvaloración de ciertos valores, la trayectoria formativa de una persona, de un artista, en la circunstancia de aquello que se llama y estima como mala vida, para ubicar su sentido en el filo de la felicidad y el infortunio, cara y sello en la trayectoria vital de una persona. De igual manera, se trata de estudiar un personaje y su doble, y, en un segundo momento, la relación del artista y su circunstancia, en términos de Ortega y Gasset.    Metodológicamente, se trata de la realización de una fenomenología hermenéutica crítica (Ri- coeur, 2004) que, desde la narrativa, nos permita comprender el cómo se llega a ser lo que se es de un artista. Específicamente, se realiza la lectura del relato biográfico (histórico) relacionado con un personaje histórico y de la vida bohemia, Daniel Santos El Inquieto Anacobero, en el contexto histórico latinoamericano contemporáneo y de su música.

 

1. La persona, aspectos biográficos de Daniel Santos de carne y hueso.

 

 

Un personaje de ficción se diferencia de una persona de carne y hueso, en palabras de Unamuno, en que esta última tiene cuerpo vivo, que, en el caso del actor, le da al personaje para su representación, bien en el teatro o en el cine. En el caso del personaje histórico, si bien tuvo cuerpo, al morir lo pierde, además su persona, su identidad personal, se ha cerrado, ha con- cluido, y, por tanto, se puede hacer una biografía completa de su identidad porque no cambiará, la posibilidad de ser otro, siendo el mismo, no es ya posible. La persona viva puede incluso cambiar su manera de actuar al cambiar, al llegar a ser otra, muerta ya no es posible.

 

La persona se (con)forma a misma y, en alguna medida, es una crea-

6 En Venezuela se dice de aquella persona que, entre otras cosas, le gusta llevar una vida desordenada

, o que le maltraten o estar metida en situaciones que a la larga le van a perjudicar como, por ejemplo,

el consumo de drogas (legales como el alcohol o ilegales como la cocaína), le gustan los prostíbulos o

se dedica a la prostitución en el caso de la mujer.


 

 

 

ción de una circunstancia, en la que se incluye la relación con los otros, sus semejantes, sus contemporáneos y también sus antecesores y descen- dientes. Esa (con)formación y (trans)formación es un proceso diario, co- tidiano, ordinario y también extraordinario, único e irrepetible, de allí su singularidad. Por tanto, su trayectoria vital, su narración de vida, su histo- ria personal tiene sus marcadas diferencias con respecto a otra, y también sus semejanzas, claro está. Por ello, se dice que:

 

Nos hemos convertido de manera gradual en las personas que somos. Algunos lograron llegar a ser la persona que son muy temprano en sus vidas; a otros les tomó más tiempo llegar a ser la persona que son. Algunos seres humanos se con- virtieron exactamente en la persona que querían ser y eso lo ven como un triunfo, como algo de lo que se sienten orgullosos. Otros, en cambio, no lograron ser la persona que querían ser y esto les provoca sentimientos de desilusión e incluso de alienación. A veces se logra ser la persona que uno es en contra de la voluntad de otros que querían moldearnos a su manera. (Hurtado, 2010, p.64).

 

 

Aunque el proceso no sigue un orden lineal y desarrollado de manera previsible, sino en zigzag y en buena medida imprevisible; porque no se trata de una fabricación sino de una formación; y porque además no se sigue un molde o patrón preestablecido, a lo que hay añadir lo propio de la circunstancia de un yo determinado. Para fines de nuestro estudio la persona, Daniel Santos, se trata de un alguien que llega a ser en contra, o contra toda predicción, de lo que otros supusieron o pretendieron hacer de él. Su lucha fue una búsqueda de una trayectoria personal y de encontrar los medios para transitar por ella; al final lo logró, pudo alcanzar lo que en un principio era sólo una ilusión. Su circunstancia le negaba ser ese que quería ser.

 

 

1.1 ¿Quién fue la persona Daniel Santos? El momento primero.

 

Murió en la Florida [USA], y se le trajo directamente a Puerto Rico.  Hubo un largo velatorio en una de las mejores funerarias de San Juan.  Por allí desfilaron miles de personas.  Se le enterró en el cementerio histórico de la vieja ciudad, donde ya ni siquiera se venden ni se consiguen panteones. El gobierno consiguió uno.  Yo fui a ese cementerio dos semanas después a un acto en honor de don Pedro Salinas y me emocioné al ver las flores en la tumba de Daniel.  Había una bandera puertorriqueña en su tumba. Me pareció un gran homenaje para Daniel Santos. (Valverde, 2004).

 

 

Daniel Doroteo de los Santos Betancourt, mejor conocido en toda


 

 

 

Nuestra América como  Daniel Santos, había nacido en Santurce, Puerto Rico, en febrero de 1916, y, en efecto, murió en Ocala, en el estado de Florida, EUA, en noviembre de 1992. Al morir, su cuerpo, fue enterrado en el cementerio del Viejo San Juan, muy cerca de la tumba de Pedro Flo- res, su compositor y maestro, de su admirado Pedro Albizú Campos, líder independentista, y del poeta Pedro Salinas.

 

Del barrio Trastalleres a Nueva York, el primer viaje de formación de Daniel Santos, que nos permite comprender el cómo se llega a ser el que se es, o el cómo llegó a ser el que fue. En efecto Daniel vive sus años de infancia en Trastalleres, barrio popular, de mucha música caribeña, de músicos y cantantes como Andy Montañez. Esta circunstancia no puede dejarse de lado si se quiere comprender su formación. En 1927, su padre se muda con toda la familia a Nueva York, así Daniel de 11 años se ve obligado a un comenzar de nuevo en la escuela, no conocía el inglés. Con su empeño llegó en sus estudios hasta el bachillerato, porque las dificulta- des económicas de la familia le obligaron a independizarse. Ya para aquel entonces cantaba en el coro de su escuela. Así, podemos ver dos escuelas, la calle en Trastalleres, en sus ratos de limpiabotas y vendedor ambulante para ayudar a la familia, y luego el coro de la escuela en Nueva York. Siendo aún un adolescente tuvo que  irse de casa a vivir a un barrio de Brooklyn, allí se unirá a una pandilla juvenil de vagos, de las muchas que habían en la época. De esta experiencia nos dirá:

 

Con un grupo de amigos vivíamos de la “Gandinga”, las cartas, el billar, y la ma- roma. En ese ambiente, una vez recibí una puñalada de un dominicano, a quien le había ganado 56 dólares jugando dominó, y él asumió, que fue haciendo trampas. Casi me manda p’al otro lado”, contaría una vez. “Duré 35 días en un hospital y más de un año caminando con muletas y bastón. (Barragán, 2005, p.3)).

 

Al recuperarse se mudará del barrio y para seguir sobreviviendo reali- zará diferentes oficios (vendedor de hielo, periódicos, carbón y de limpia- botas). Aunque según él:

 

En realidad, sobreviví robando, haciendo trampas, vendiendo licor clandestino, haciendo de chulo y todas esas moñas. (Barragán, 2005, p.3).

 

 

Para esta época se inicia en la bohemia, una de las facetas característi- cas de su persona, que le acompañó toda su vida. Y así pasaban sus días, hasta una mañana de un día cualquiera se presentó   un acontecimiento


 

 

 

inesperado irrumpió en su vida, su descubrimiento como cantante, o como aquel que hubo de llegar a ser. Ese día, mientras se bañaba y cantaba como siempre lo hacía en la regadera, alguien le oyó. En efecto aquel día cuando cantaba una de sus preferidas, una guaracha de Rafael Hernández, alguien le tocó la puerta. Era un músico de los integrantes de un trío, el Trío Lírico, que le invitó a cantar para ellos.

 

Me escucharon cantar, les gustó mi estilo y me invitaron a acompañarlos a una fiesta el sábado siguiente. Debuté el sábado 14 de septiembre de 1930 con el trío Lírico. (Barragán, 2005, p.3).

 

Y así, cuando menos se lo esperaba, comenzó su carrera de cantante y al poco tiempo se hizo profesional. No obstante, le faltaba mucho por recorrer y por aprender, era apenas un novato que apenas se iniciaba. Tras- currieron ocho años, de grupo en grupo, de fiesta en fiesta, de bar en bar, de cabaret en cabaret, sus ingresos eran pírricos, el éxito no llegaba. No había podido destacarse, no había podido hacer lo que todo cantante popu- lar sueña realizar, grabar un disco. Lo consideraban un cantante mediocre, sin futuro. En aquellos años su arte apenas le permitía sobrevivir.

 

El tiempo pasaba, la oportunidad, que Daniel consideraba como me- recida, no llegaba. Y los días seguían su curso de aquel año de 1938, sus rutinas eran las mismas, sus expectativas a veces desfallecían. Para aquel entonces trabajaba en Cuban Casino, un cabaret de Nueva York   cuya clientela principal eran latinoamericanos, allí cantaba con las dos orques- tas del lugar, era a la vez animador o maestro de ceremonias y cuando al- gún mesonero faltaba, lo sustituía de inmediato; la paga era muy escuálida y había que completarla de alguna manera. A ese cabaret llega una noche de ese año don Pedro Flores7, que, hacía poco tiempo, había regresado de Puerto Rico. Rafael Hernández le había hablado de Daniel, recomendán- dole que fuera a escucharlo; y así fue. Al final de la actuación, en la que por cierto interpretó Amor perdido del propio Flores, le invitó a ensayar con su cuarteto. Esta es, sin duda, el inicio de una etapa definitiva en la trayectoria vital, personal y artística de Daniel. Don Pedro se convirtió en su maestro, le ayudó a formarse, le ayudó a construir un estilo, el estilo inconfundible de Daniel Santos, por todos conocido y disfrutado.

 

7 Uno de los compositores puertorriqueños más importantes del siglo XX en América Latina y el

Caribe, especialmente en baladas y boleros.


 

 

 

Trastalleres, Nueva York y Don Pedro Flores formaron parte de la cir- cunstancia de formación de Daniel Santos; y también las calles del barrio, los bares y cabarets de la ciudad de los rascacielos, la vida de los extre- mos y de la mala vida, de los oficios de sobrevivencia, y como cantante de mala muerte que era para entonces. Todo junto en una trayectoria aún inconclusa.

 

 

1.2 ¿Cómo fue que se convirtió Daniel Santos en “el inquieto anacobe- ro”? El momento segundo.

 

A veces se llega a ser la persona que uno es en contra de todo pronósti- co, en contra de unas circunstancias que presagiaban un resultado distinto, el destino de un bala perdida. Es el caso de Daniel Santos. En su trayecto- ria de vida inicial todo parecía conspirar contra la ilusión de convertirse en el personaje8 que llegó a ser.

 

El momento del encuentro con don Pedro Flores, gran músico y com- positor caribeño y latinoamericano, representa, no hay duda,  un quiebre en la trayectoria de Daniel Santos.

 

De Nueva York a La Habana, el segundo viaje de formación.  Con la grabación de su primer disco, sueño hecho realidad en 1940,  con el título de Qué te pasa que no se te ve de Pedro Flores; se inicia ese nue- vo Daniel Santos. Luego vinieron muchas más, grabadas con El Cuarteto de Pedro Flores, entre ellas: Tú serás mía, Irresistible, Esperanza inútil, Perdón, Mayoral, Venganza, Amor, Olga, Yo no nada, Hay que saber perder, La número 100, Bella mujer, Margie, Prisionero del mar, El último adiós, Borracho no vale, entre otras.

 

En aquel tiempo, entre 1941 y 1942, dos acontecimientos, de mucha importancia en la formación de Daniel, ocurrieron. El primero,  la graba- ción, en 1941,  de uno de sus más grandes éxitos, Despedida9. La canción se convirtió en símbolo de Daniel Santos, le dio fama y le hizo ganar, por fin, el dinero que en justicia se merecía. El segundo, al año siguiente,  fue

 

8 Por personaje vamos a entender aquí a la persona que llega a distinguirse en la vida pública, en este caso como artista popular.

9 Esta canción, también compuesta por Flores, narra la vida de un recluta que tiene que dejar su amor y a su madre enferma para poder cumplir con el mandato impuesto. Estas despedidas era muy comu- nes, para aquel entonces, por la guerra. Algunos biógrafos hablan de una infeliz coincidencia, porque Daniel al año siguiente viviría un drama similar.


 

 

 

enviado por el ejército de Estados Unidos a la II Guerra Mundial, siendo puertorriqueño10. Estos acontecimientos tuvieron sus impactos como au- ténticas experiencias en su trayecto vital, el primero lo ayudo a convertirse en un cantante famoso, internacional, en una persona, en un profesional, que comenzaba a saborear el éxito. Y el segundo, la asunción de una po- sición política de carácter nacionalista y antiimperialista. Después de la guerra se hizo partidario del Partido Nacionalista de Puerto Rico para lo- grar la independencia de su patria, siguiendo el ejemplo de Pedro Albizú Campos. De esta manera,  junto a Pedro Ortiz Dávila, grabó canciones proindependentistas, como: Patriotas y La lucha por la independencia de Puerto Rico. Esta posición política le granjeó los consabidos problemas con el Departamento de Estado y el FBI.

 

Al retornar del ejército norteamericano en 1946, Daniel retoma su ca- rrera artística y da inicio a lo que pudiera llamarse la conquista del Caribe y América Latina. En efecto, viaja a República Dominicana y a otras islas del Caribe hasta llegar a Cuba.

 

El arribo a La Habana es, para la formación de Daniel, muy relevante tanto desde el punto de vista artístico como de su persona toda. En Cuba alcanza su máximo nivel de formación. Los boleros, la guaracha y otros ritmos, interpretados por algunos de los más grandes, son escuchados y estudiados con mucha atención por él. Allí encuentra buenos directores y maestros de música en todas las orquestas en la que actúa, especialmente en la Sonora Matancera, su mayor escuela.

 

 

En La Habana también alcanza su conversión en otra persona,  el In- quieto Anacobero. A propósito de este su segundo nombre artístico, que resume también esa persona otra que llega a ser; se narra que un día en el programa de radio Bodas de Plata Partagás de la RHC Cadena Azul de Radio11, para el que estaba contratado:

 

Daniel sorprendió a la audiencia en el estudio al vestirse con traje de chuchero, de los que usaba Tin Tan, y entró al estudio bailando. Cuando el locutor lo fue a

10 Por cierto, que su vida en el ejército no le resultó nada fácil, ya  que nunca terminó por adaptarse. Se cuenta que: “…comenzó a tener problemas de adaptación, y rápidamente se convierte en desertor. Pasa 13 días divirtiéndose, bebiendo y de farra con mujeres; hasta el día 14 que se entrega a la policía militar. Estuvo en el frente en Japón. El resto del ejercicio militar para él, fue muy duro, por haber desertado 13 días”. (Barragán, 2005, p.4).

 

11 En este programa se presentaban los mejores cantantes de la época.


 

 

 

anunciar se equivocó y dijo: “Con ustedes el Anacobero Daniel Santos” A partir de ese día se convirtió en “El Anacobero”, que en lengua Ñáñigo quiere decir diablillo. Lo de ‘Inquieto’ vino después a causa de la intensa vida de bohemio impenitente que habría de llevarlo a varias cárceles. Actualmente, a la palabra “Anacobero”, además de diablillo, le anexan también el significado de Bohemio. (Barragán, 2005, p.4).12

 

En el 1947 ingresó a La Sonora Mantancera su escuela mayor, en la cual permaneció hasta 1952. Son años intensos de mucha actividad artís- tica y vida bohemia, que le van a permitir, entre otras cosas, una reflexión permanente sobre lo vivido, la cual se va a expresar en sus composiciones, entre ellas: El columpio de la vida, Patricia, Amnistía, El preso, El que canta, Bello mar y muchas  otras.

 

 

Un hecho que puede mostrar al Daniel Santos como persona y perso- naje, y a su sensibilidad ética y política; lo representa la composición que hace en honor a Fidel Castro, a quien llegó a admirar y a reconocer como líder político, nos referimos a Sierra Maestra, que llegó a ser una suerte de himno del Movimiento 26 de julio.13 De esta sensibilidad y compromi- so puede agregarse su repudio por las muchas dictaduras que había para aquel entonces en Nuestra América.14

 

 

El año de 1963, representa para el Inquieto Anacobero su graduación como cantante de fama internacional, con la grabación de la canción Linda de Pedro Flores logra alcanzar lugares cimeros de popularidad en Lati- noamérica y el Caribe. Ella lo inmortaliza como el cantante de la voz en picado15. Leamos y escuchemos:

 

Yo no he visto a Linda parece mentira

tantas esperanzas

que en su amor cifré.

 

No le ha escrito a nadie no dejó una huella

no se sabe de ella

 

12 Chuchero o pachucho, que representa la expresión de una contracultura urbana. Véase a (Cfr. Hernández, Guillermo, 1993, pp. 47-48). Este personaje de chuchero o pachuco le iba muy bien a Daniel puesto que en su conversión como otra persona, una de sus características era precisamente la de irreverente y contestario.

13 Con ella el Che y sus compañeros abrían la transmisión de Radio Rebelde desde la Sierra Maestra.

14 En Nicaragua, por ejemplo, lo pusieron preso porque se negó a actuar en un cabaret al que iba a

asistir el dictador Anastasio Somoza y miembros de su gobierno.

15 El picado, en música, por contraposición con el ligado,  se entiende a un modo de interpretar una

serie de notas interrumpiendo momentáneamente el sonido entre unas y otras


 

 

 

desde que se fue.

 

Sabrá Dios cuántos le estarán pintando ahora pajaritos en el aire

yo no he querido, ni podré querer a nadie con tan loco frenesí.

 

Menos el domingo

todas las tardes

salgo a ver al cartero

a ver si trajo algo para mí.

 

¡Oh! Virgen de Altagracia

quizás un día se acuerde de mí

 

 

 

 

Para cerrar: Daniel Santos la persona, el personaje.

 

Este cantautor puertorriqueño dejo de ser la persona marginal, aban- donada y de un destino sabido; para convertirse en otra distinta. Su sueño juvenil de llegar a ser lo que se es, no le resultó nada fácil. Algunos acon- tecimientos de su trayectoria de vida le representaron esos virajes en su persona, que le ayudaron a llegar a ser un buen artista popular, escuchado y sentido por millones de personas en América Latina y el Caribe, y a obtener un lugar indiscutible, como uno de los grandes,  en la historia de música caribeña y latinoamericana.

 

Está claro que Daniel Santos llegó a ser la persona que fue y en el personaje en que se convirtió, debido a una relación de un yo y su circunstancia, y en cierta medida a un algo de contingencia. El haber asumido su circunstancia e intentar, a su modo, salvarla, le permitió ese llegar a ser lo que fue. Y también ciertos acontecimientos le permitieron enrumbarse hacia donde lo hizo, que de no haberse presentado otra hubiese sido su historia. Cabe recordar algunos: su encuentro con su maestro Don Pedro Flores, su viaje a Cuba, su ingreso en la Sonora Matancera, entre otros. La experiencia de esos acontecimientos le premió y le castigo, y contribuyó con su conversión personal y artística. El carácter contingente no puede entenderse como si Daniel pudo haber sido cualquier otra persona. No, hubo en él también unas condiciones individuales, y unas condiciones histórico-culturales que le llevaron a convertirse en la persona


 

 

 

que fue. Así, el barrio en el que vivió su niñez, su país natal, su vida en Nueva York, su estancia en Cuba, fueron, hasta cierto, punto fundamenta- les. Sin dejar de señalar su talento para la música. De igual modo, es im- portante decir que el soporte básico de Daniel, de su yo, fue la persona que llegó a ser, el cual finalizó con él, nos queda su legado artístico, su historia personal, su vida de cantante, su vida bohemia,  irreverente y contestaria. Su conocimiento es una apuesta para pensarnos de otro modo, y también para reconocernos de nuestra identidad narrativa, valga decir, desde nues- tra identidad colectiva latinoamericana y caribeña.

 

 

Referencias bibliográficas

 

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