
Gemma Cithlalli López López y Pablo Ignacio Sahagun Kunhardt
Placer y moralidad: Un diálogo con Brillat-Savarin, Epicuro...
ENCUENTS
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ARTICULO
moralidad y el bienestar humano.
Brillat-Savarin, en su obra “Fisiolo-
gía del gusto”, profundiza en la com-
pleja relación entre la relación entre el
placer sensorial y la ética personal en
la experiencia gastronómica desta-
cando la conexión entre los impulsos
biológicos y las normas éticas que
guían la conducta humana. Desde su
perspectiva, la alimentación se con-
vierte en un acto de cumplimiento del
deber, donde el apetito, como instinto
natural, impulsa a satisfacer la nece-
sidad de alimentarse, y el placer de-
rivado de los sabores agradables se
presenta como una recompensa por
seguir este mandato (Brillat-Savarin,
Brillat-Savarin explora cómo el placer
en la comida evoluciona desde una
simple satisfacción de necesidades
biológicas hasta una experiencia cul-
turalmente significativa que enrique-
ce la vida en todos los niveles (Bri-
Al contrastar las ideas de Bri-
llat-Savarin con las tesis de Epicuro,
resaltan similitudes y diferencias fun-
damentales en su enfoque hacia el
placer y la ética en la alimentación.
Mientras que Brillat-Savarin establece
una conexión entre el placer gastro-
nómico y la resignación implícita a las
disposiciones divinas, Epicuro postula
el placer como el principio rector de la
vida humana, pero enfatiza la impor-
tancia de la moderación y el equilibrio
-
curo, el placer verdadero reside en la
satisfacción de necesidades básicas
y en la tranquilidad del cuerpo y del
alma, más que en la acumulación de
lujos y excesos, y destaca la búsque-
da consciente y medida del placer en
todas las áreas de la vida (Epicuro, s.
-
cen la importancia del placer en la ali-
mentación, difieren en sus enfoques
hacia la indulgencia y la moderación.
La perspectiva de Brillat-Savarin
puede ser vista como una celebración
de los sentidos y una afirmación de
la vida material. Este filósofo sugiere
que el placer culinario es un derecho
inherente del ser humano y que dis-
frutar de la comida es parte de la na-
turaleza y una forma de conectarnos
con lo divino. Este enfoque valora la
indulgencia gastronómica, siempre
que se haga de manera equilibrada
y moderada, evitando los excesos.
En su perspectiva, la gastronomía no
solo es un arte, sino una ciencia que
eleva el alma a través de los sentidos,
sugiriendo que la búsqueda del placer
en la comida es casi un deber moral
y una forma de honrar la vida misma
Por otro lado, Epicuro adopta una
postura más cautelosa y disciplinada
hacia el placer, en la que promueve
una vida de simplicidad y equilibrio.
En su filosofía, la indulgencia desme-
dida es vista con desdén, ya que pue-
de llevar a la insatisfacción y al dolor a
largo plazo. Para Epicuro, el verdade-
ro placer se encuentra en la ataraxia,
o la ausencia de perturbación mental,
y en la aponía, o la ausencia de dolor
físico. Este equilibrio se logra al satis-
facer solo las necesidades naturales
y necesarias, evitando los deseos
innecesarios que pueden perturbar
la tranquilidad del alma. La modera-
ción es, por tanto, fundamental en la
búsqueda del placer epicúreo, ya que
solo a través de ella se puede alcan-
zar una felicidad duradera y genuina
En contraste, la propuesta de Mill
sobre el placer y la ética de las elec-
ciones ofrece un marco más amplio
para comprender la relación entre la
alimentación y la moralidad. En su
obra fundamental Utilitarismo, sostie-
ne que las acciones éticamente co-
rrectas son aquellas que producen el
mayor placer para el mayor número de
personas. En el ámbito de la alimenta-
ción, esta perspectiva implica que las
elecciones alimentarias deben eva-
luarse no solo en términos de placer
individual, sino también en función de
su impacto en el bienestar general.
Así, desde un enfoque utilitarista, la
ética alimentaria exige considerar en