
ENCUENTS
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Revista de Ciencias Humanas,Teoría Social y Pensamiento Crítico
N° 26 Enero – Abril (2026). PP: 211-222
ARTICULO
Desde la fundación de la Orden de
consistido en crear nuevos escena-
rios para fundar conventos, predicar
y educar a través de espacios peda-
gógicos de desarrollo educativo. De
este modo, el carisma dominicano ha
predicado un humanismo cristiano in-
tegral a través de la formación huma-
na y profesional en sus instituciones
educativas, mostrando un liderazgo
transformacional en su gestión edu-
cativa, logrando impactar en la forma-
ción de las personas favorablemente.
Tras su llegada a América Latina,
la orden tuvo un crecimiento notorio
y a partir del siglo XVI se encargó de
no copiar las propuestas originarias
de Europa, sino que generó tensiones
con estas y con las misiones colo-
niales, adaptándose a una propuesta
crítica hacia los contextos de domi-
nación creciente en la región. Pese
a ello, no fue hasta el siglo XIX cuan-
do la congregación de la Inmaculada
Concepción, fundada por Hedwige
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pondió a la propuesta de la laicidad y
al proyecto de modernización católi-
ca, cuya propuesta consistía en predi-
car la verdad y portar la luz de Cristo.
Inspirada por el carisma de Santo
Domingo de Guzmán, Hedwige Porta-
let fortaleció la Congregación de Her-
manas Dominicas de la Inmaculada
Toulouse, Francia. Su vocación do-
cente surgió del profundo deseo de
servir a los más vulnerables, inician-
do con la formación de niños ciegos
en Toulouse. Este compromiso dio
forma a su carisma: “predicar la ver-
dad y portar la luz de Cristo”. La misión
educativa de la Congregación se ex-
tendió hacia Latinoamérica, comen-
el colegio Santa Rosa en Trujillo. Este
legado se extendió con la fundación
de muchas instituciones educativas,
entre ellas Santa Rosa en San Isidro,
Nuestra Señora del Rosario en Chicla-
yo y muchas más a lo largo del país,
todas dedicadas a la formación inte-
gral cristiana y profesional de sus es-
tudiantes.
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ria, celebrados en 2024, las Domi-
nicas de la Inmaculada Concepción
han mantenido su compromiso con
la educación integral de la persona,
promoviendo valores evangélicos y
desarrollando procesos pedagógicos
que reflejan su carisma y misión evan-
gelizadora en cada una de sus institu-
ciones y lugares donde está presente.
Desde entonces, estas hermanas
se han dedicado a la enseñanza y a la
formación integral de personas en sus
instituciones educativas. Sin embargo,
ello implicó dar lugar a una transferen
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bio de su persistencia, la orden religiosa
tuvo que educar a las elites peruanas,
configurando una red educativa que
incluía la evangelización y la pedago
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gía femenina para las clases pudientes.
No obstante, la visión del carisma
no se perdió, sino que se instituciona-
lizó por medio del Proyecto Educativo
la formación integral y la enseñanza
de las niñas vulnerables como priori-
dad. En el contexto peruano, se crea-
ron una serie de instituciones educa-
tivas a finales del siglo XIX y hasta la
década de los setenta del siglo XX,
consolidando la pedagogía dominica-
na y el liderazgo educativo más allá de
los marcos catolicistas tradicionales.
Como puede apreciarse, la pre-
sencia de las comunidades religiosas
católicas, y en particular de las Her-
manas Dominicas de la Inmaculada
Concepción, ha desempeñado un pa-
pel significativo en el Perú y sus regio-
nes, destacándose por su liderazgo.
Esta congregación ha contribuido al
desarrollo humano y del país mediante
la creación de instituciones educati-
vas orientadas a brindar una
formación
integral a hombres y mujeres peruanos