
ENCUENTS
100
ARTICULO
Revista de Ciencias Humanas,Teoría Social y Pensamiento Crítico
N° 27 Mayo – Agosto (2026). PP: 96-105
natural se obnubiló, desde la prime-
ra edición de El origen del hombre,
para plantear con vehemencia que
era muy importante estudiar desde
la investigación naturalística y la bio-
logía aquellas razas inferiores, pues
estaban prontas a la extinción. Tal
como también lo creyó Tomas Gue-
vara, profesor de historia del liceo de
publicó el libro “Las últimas familias i
costumbres araucanas”. El asunto era
absolutamente urgente, dado el es-
tado de evidente regresión biológica
de los salvajes ante la imparable pu-
janza de la raza blanca en los cinco
continentes. El genocidio imperialista
suponía, eso sí, un motivo de preocu-
pación científica para Charles Darwin
-
parición de estos pueblos, junto con
la probable extinción futura de los
monos antropomorfos, significaría la
pérdida irrecuperable de un material
científico de primera categoría para
estudiar los estadios ancestrales del
“hombre blanco”:
En un momento del futuro, sin duda
no muy alejado si lo medimos por si-
glos, las razas civilizadas del hombre
casi con toda certeza exterminarán y
reemplazarán a las razas salvajes a lo
largo y ancho del mundo [the civili-
sed races of man will almost certainly
exterminate and replace throughout
the World the savage races]. Al mis-
mo tiempo, los monos antropomorfos,
como ha señalado el profesor Schaa-
fhausen, serán exterminados sin nin-
guna duda. La distancia entre el hom-
bre y el animal se agrandará, puesto
que se extenderá entre un hombre en
estado de civilización superior, como
podemos esperar, al del Caucásico
actual, y algún mono tan inferior como
el babuino, en lugar de como actual-
mente, entre el negro o el australiano
y el gorila (Darwin, 1871).
La tragedia de este asunto es que
comienza a sedimentarse una espe-
cie de amnesia histórica, agenciada
por la escolarización, desde donde se
naturaliza la discriminación a veces
directamente, otras más sutilmente,
entonces, las personas que están
marginadas por razones de raza, et-
nia, inmigración, pobreza (aporofo-
bia) a menudo han aprendido que la
realidad se debe aceptar, en conse-
cuencia, no aparece como posibilidad
desafiar esa marginación. Se instala
el concepto de resiliencia y se aparta
de la conciencia la idea de resisten-
cia para combatir el racismo (Sleeter,
Esta narrativa del racismo se
ha visto interrumpida por las inves-
tigaciones que demuestran
que la
secuenciación del genoma humano,
evidencia que todos los seres huma-
nos comparten casi el 99.9% de su
ADN. Muchos creen que con este no-
table hallazgo de la biología se habría
puesto el último clavo en el ataúd del
concepto biológico de raza (Wade,
Vínculo entre Racismo y
Colonialismo
La estructura colonial de poder
produjo las discriminaciones sociales
que posteriormente fueron califica-
das como ‘raciales’, ‘étnicas’, ‘antro-
pológicas’ o ‘nacionales’, según los
momentos, agentes y poblaciones im-
plicadas. Esas construcciones inter-
subjetivas, producto de la dominación
colonial por parte de los europeos,
fueron asumidas como categorías
(de pretensión ‘científica’ y ‘objetiva’)
de significación ahistórica, es decir
como fenómenos naturales y no de
La colonización se inicia y permanece
como un acto de violencia, pues los
colonizadores matan o son cómplices
directos de asesinatos de personas,
a quienes obligaron a aceptar el robo
de sus tierras, su trabajo, eliminación
de su lengua y costumbres, en defi-
Aníbal Quijano explica que a la
violencia física de la colonización eu-
ropea cristiano-occidental la siguió la
“colonización de la imaginación de los
dominados”, en la que los europeos
reprimieron la memoria de los habi-
tantes locales y la reemplazaron por la
suya, incluyendo una forma europea
de pensar y ver el mundo de la vida. Es
lo que también se conoce como “co-