
ENCUENTS
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ARTICULO
Revista de Ciencias Humanas,Teoría Social y Pensamiento Crítico
N° 27 Mayo – Agosto (2026). 220-229
se transforma en fuerza productiva
inmediata. Esto es posible gracias al
influjo de las fuerzas laborales, lo que
representa un proceso continuo de
transformaciones del plano ideal a lo
material. Tanto la ciencia como la tec-
nología se han consolidado en la so-
ciedad moderna, como mecanismos
de producción que ejercen influencia
y presión social, determinando las re-
laciones en las distintas esferas hu-
manas. El empleo de la ciencia y de
los instrumentos tecnológicos se ha
definido como una condición necesa-
ria para el desarrollo social. De lo an-
terior derivan las tendencias moder-
nas de la ciencia, de donde se sigue
que el progreso histórico no es más
que una derivación de la ciencia y de
su empuje productivo en la sociedad.
Al respecto, la Ilustración es el
máximo ejemplo de confianza en la
capacidad racional humana y en la
inefabilidad de la ciencia, sustentada
en un individualismo y antropocen-
trismo, condicionantes para alcanzar
el progreso material. Dicha narrativa
entra en crisis cuando se evidencian
las múltiples exclusiones y del colo-
nialismo como cara oculta de la mo-
dernidad, que privilegia formas de sa-
ber condicionadas racial, geográfica y
En la perspectiva de Santos
-
diante una narrativa eurocéntrica
excluyente, cuya pretendida univer-
salidad enmascara que los criterios
metodológicos utilizados emergen de
contextos coloniales, donde saberes
ancestrales fueron sistemáticamen-
te desplazados y definidos como no
científicos. De esta manera, se erige
una ciencia hegemónica, que impone
una forma lineal y homogénea de co-
nocimiento, además de fragmentar la
relación existente entre sujeto y ob-
jeto, hombre-naturaleza y en las dis-
tintas formas de forjar conocimientos
basados en la oralidad.
En la apreciación de Anatolievna
como la suma de conocimientos, sino
como un sistema de saberes en cons-
tante desarrollo, como una producción
“la modernidad europea había supues-
to la emancipación espiritual del ser
humano frente a la arbitrariedad del
poder y la irracionalidad; lo colocaba
de forma diferente frente al conoci-
miento de la naturaleza, frente a su
propia conciencia religiosa, y frente
modo que se daba un distanciamiento
del hombre con sus vínculos naturales
y espirituales. En el contexto latinoa-
mericano y caribeño, la ciencia mo-
derna tachaba como nocivo las formas
que tenían las poblaciones originarias
de acceder al conocimiento, arrasan-
do con el derecho a la diferencia y la
divergencia, haciendo que las justifi-
caciones racionales, provenientes de
la razón instrumental occidental, jus-
tifica el sometimiento, servidumbre y
desplazamiento en nombre del pro-
greso científico-tecnológico.
En tal sentido, la ciencia existe
como una actividad científica, pero
también como un hecho humano,
como un sistema social y complejo,
que tiene sus propios modos de de-
sarrollo, que contempla contradiccio-
nes internas, externas y mecanismos
precisos de evolución. Al respecto, no
puede perderse de vista que la cien-
cia se encuentra institucionalizada y
sujeta a relaciones de poder, que per-
mite la organización de los sujetos en
distintas actividades. De esta forma,
la ciencia establece relaciones con la
sociedad, organizando personas que
realizan la actividad científica y brin-
da, a su vez, el sustento tecnológico
para llevar a cabo esta misión (Anato-
Empero, es a partir de la década
de los ochenta del siglo XX cuando
el método científico comenzó a utili-
zarse como una serie de herramien-
tas, cuya aplicación determinaban la
validez de hallazgos cuantitativos o
cualitativos, haciendo de este la única
vía para acceder y validar el saber por