
Karen Almanza, Meudis Quintero y Carlos Márquez
Tratados internacionales para el desarrollo fronterizo...
ENCUENTS
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INVESTIGACIÓN
tivas como programas de reinserción
con enfoque psicosocial, o la creación
de corredores humanitarios con par-
ticipación de líderes locales, podrían
reconstruir la confianza. Colombia y
Venezuela tienen la oportunidad de
redefinir sus formas de cooperación,
no como un pacto entre gobiernos,
sino como un compromiso con las
víctimas. La frontera no debe ser un
campo de batalla, sino un espacio
donde la dignidad, incluso en medio
del caos, siga siendo posible.
HIsTorIcIdad de TraTados
InTernacIonales
La relación entre Colombia y Ve-
nezuela se ha construido sobre la
base de tensiones y tratados, los
cuales más allá de trazar límites, han
intentado responder a las necesida-
des de pueblos hermanos. A partir
del histórico tratado de Pombo-Mi-
demarcación fronteriza, pasando por
el Tratado sobre Arbitramiento Juris
-
tra que las naciones objeto de este
estudio trataron de resolver los con-
flictos en base a acciones pacificas
Además, se debe resaltar que, en
los acuerdos históricos entre ambos
países, han participado organismos
internacionales, como: la Organiza-
ción de Naciones Unidas-ONU, El Va-
ticano, la Organización Internacional
del Trabajo-OIT, el Consejo Federal
de ellos se ha reconocido la interde-
pendencia y la necesaria participa-
ción de los pueblos indígenas origina-
rios que comparten ambas naciones
-
que estos acuerdos, no fueron per-
fectos, han sentado un precedente
para la diplomacia como herramienta
para evitar conflictos y proteger vidas
en territorios compartidos.
La ratificación del Tratado de Lí-
hito al resolver disputas centenarias,
como la soberanía sobre la Península
de La Guajira. Estos pactos no fueron
meros ejercicios cartográficos:
permitieron regularizar el comercio
binacional, facilitando el intercambio
de alimentos y medicinas en zonas
-
bargo, también dejaron heridas, en el
sentido que muchas familias wayúu y
de otras culturas, quedaron atrapa-
das en debates de nacionalidad, re-
cordando que los mapas no siempre
reflejan las identidades arraigadas en
el territorio.
La crisis por la disputa del Golfo de
ambos países al borde del conflicto
armado, encontró en la mediación de
-
que no se firmó un tratado, el diálogo
impulsado por Juan Pablo II evitó una
tragedia y resaltaron el poder de las
voces locales. Pescadores de La Gua-
jira colombiana, de La Guajira venezo-
lana y de la península de Paraguaná,
cuyas faenas se ubicaban en aguas
en disputa, se convirtieron en sím-
bolos de cómo los conflictos fronte-
rizos habrían impactado vidas humil-
des y de comerciantes por intereses
En otra instancia, el Acuerdo de
Cooperación Energética, firmado du-
rante el gobierno de Hugo Chávez y
Álvaro Uribe, demostró que incluso
en épocas de polarización política, la
colaboración es posible, aunque lue-
go hubiese tensión en las relaciones
-
zuela comenzó a suministrar gas a La
Guajira colombiana, aliviando la crisis
de familias que cocinaban con leña
en pleno desierto. A cambio, Colom-
bia exportó bienes esenciales, desde
alimentos hasta repuestos, mitigando
las carencias en ciudades venezo-
lanas fronterizas. Este tratado, aun-
que efímero, reveló un principio vital:
cuando las políticas priorizan el bien-
estar común, las fronteras se vuelven
puentes.