
ENCUENTS
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María Mañaccasa, Mercy Paliza, Nataly Sánchez y Emmanuel Rivas
Efectos estructurales de las redes sociales en el desempeño...
INVESTIGACIÓN
nidad, y prevalencia de formas del
individualismo, como el hedonismo,
en importantes obras hechas sobre
las generaciones de finales del siglo
XX, indicando siempre una tenden-
cia expansiva de este fenómeno. Se
trata de autores de la talla de Jean
Baudrillard, Zigmun Bauman o Gilles
Lipovetsky. Autores contemporáneos
de relieve reconocen la persistencia y
amplificación del mismo fenómeno en
la actualidad, como la obra de Byung
Han.
Lipovetsky describe el fenómeno
de este fenomeno mucho a ntes de la
existencia de redes sociales, e inclu-
so, cuando interactivdad del internet
era relativamente mucho más pobre:
“La cultura posmoderna representa el
polo «superestructural» de una socie-
dad que emerge de un tipo de organi-
zación uniforme, dirigista y que, para
ello, mezcla los últimos valores mo-
dernos, realza el pasado y la tradición,
revaloriza lo local y la vida simple (…)
La cultura posmoderna es descen-
trada y heteróclita, materialista y psi,
porno y discreta, renovadora y retro,
consumista y ecologista, sofisticada y
el futuro no tendrá que escoger una
de esas tendencias sino que, por el
contrario, desarrollará las lógicas dua-
les, la correspondencia flexible de las
antinomias. La función de semejante
estallido no ofrece duda: paralela-
mente a los otros dispositivos perso-
nalizados, la cultura posmoderna es
un vector de ampliación del individua-
de elección, al anular los puntos de
referencia, al destruir los sentidos úni-
cos y los valores superiores de la mo-
dernidad, pone en marcha una cultura
personalizada o hecha a medida (…)
La descripción de una sociedad de
este tipo aprecia una tecnología que
pone al individuo particular, aislacion-
ista, de relieve y, para ello, le da un
algoritmo con el cual pueda construir,
en su pequeño dispositivo, un univer-
so propio, “hecho a medida”. La noción
misma de posmodernidad advierte del
fracaso del proyecto educativo como
fuente de bienestar, estatus, y ob-
tención de respuestas a las grandes
preguntas de la existencia individual.
Todo por lo cual, los hallazgos
del estudio analizado, cuando mues-
tran una relación entre la “adicción”
a las redes sociales y el desempeño
académico en estudiantes universitar-
ios de educación, con un coeficiente
realmente estestá formzando la idea
de que la responsabilidad recae en la
perversidad del dispositivo, y sus al-
goritmos, cuando, la verdad, no haría
más que calzar en las necesidades
cognitivas de una cultura post-mod-
erna, hija del quiebre de las grandes
ideologías, y que tiende a refugiarse
en universos hedónicos, de poca in-
tegración o cohesión comunitaria.
Frases de la investigación como
“La alta proporción de estudiantes
que usa redes sociales más de cin-
-
tra muestra, explica parcialmente la
magnitud del deterioro observado”,
estarían confundiendo el objeto de in-
vestigación por causa de un despla-
zamiento categorial, que asignaría a
la perversidad del dispositivo, lo que
sería la compljidad estructural de los
cambios semiológicos producidos en
el episteme histórico.
Este problema se explica en la te-
oría de los tres relojes. Según esta
teoría, cierta capacidad diagnóstica
prognóstica de la ciencia estaría su-
friendo de no identificar la diferencia
entre el reloj situacional (sostenido en
la complejidad de las interacciónes, el
reloj coyuntural (sostenido en la esta-
y el reloj estructural (las fuerzas de-
terminantes de lo simbólico y materi-
al, menos propensas al cambio social,
Desde la perspectiva de la inteli-
gencia emocional y las habilidades
socioemocionales, los resultados son
coherentes con estudios que rela-
cionan el manejo de las emociones
con el rendimiento académico. Bar-
encontraron que un tercio de los ad-