ENCUENTS
Revista de Ciencias Humanas,
Teoría Social y Pensamiento Crítico

Universidad Nacional Experimental Rafael María Baralt
Maracaibo, Venezuela
N°Septiembre - Diciembre

Abstract
The article examines the main challenges facing contemporary
societies from a humanistic and interdisciplinary perspective.
It argues that social fragmentation, polarization, technologi-
cal change, artificial intelligence, loneliness, and the crisis of
meaning are interconnected dimensions of a broader cultural
and anthropological transformation. The study explores how
hyper-individualization and the weakening of community ties
erode trust, democratic participation, and the development of
life projects. It also assesses the impact of digitalization and
artificial intelligence on knowledge, attention, and human re-
lationships, noting that, although these systems expand in-
formation-processing capacities, they cannot replace ethical
judgment or deliberation about the ends of human action. Fi-
nally, the article highlights the essential role of the humanities
in interpreting complexity, strengthening critical thinking, and
contributing to an ethics of technology.
Keywords: Technological change, ethics of technology, social
fragmentation, humanities, artificial intelligence.
RESUMEN
El artículo analiza los principales desafíos de las sociedades
contemporáneas desde una perspectiva humanística e interdis-
ciplinaria. Se sostiene que la fragmentación social, la polariza-
ción, el cambio tecnológico, la inteligencia artificial, la soledad
no deseada y la crisis de sentido son dimensiones interrela-
cionadas de una transformación cultural y antropológica más
amplia. El estudio examina cómo la hiperindividualización y el
debilitamiento de los vínculos comunitarios erosionan la con-
fianza, la participación democrática y la construcción de pro-
yectos de vida. Asimismo, evalúa el impacto de la digitalización
y la inteligencia artificial sobre el conocimiento, la atención y
las relaciones humanas, advirtiendo que, si bien estos sistemas
amplían las capacidades de procesamiento de información, no
pueden reemplazar el juicio ético ni la deliberación sobre los
fines de la acción. Finalmente, se reivindica el papel esencial
de las humanidades para interpretar la complejidad, fortalecer
el pensamiento crítico y contribuir a una ética de la tecnología.
Palabras claves: Cambio tecnológico, ética de la tecnología,
fragmentación social; humanidades, inteligencia artificial.
RECIBIDO: 12/04/2026
ACEPTADO: 02/06/2026
InTeLigenCiA hUmAníSTiCA AnTe LA
TRAnSfORmACión digiTAL: vínCULOS, jUiCiO
y vidA COmún
Humanistic intelligence in the face of digital transformation:
social bonds, judgment, and life in common

Joan Tahull Fort
Universitat de Lleida, España.
joan.tahull@udl.cat


Este trabajo está depositado en Zenodo:
 https://doi.org/10.5281/zenodo.21854417
Joan Tahull Fort
Inteligencia humanística ante la transformación digital:...
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ARTICULO
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InTROdUCCIón
Las primeras décadas del siglo XXI
están marcadas por una acumulación
de fenómenos que, aunque habitual-
mente se analizan de manera inde-
pendiente, forman parte de un mis-
mo cambio de época. La polarización
política y cultural, el debilitamiento
de la confianza en las instituciones,
la expansión de las tecnologías di-
gitales, el desarrollo acelerado de la
inteligencia artificial, el creciente inte-
rés social por la soledad no deseada
y la preocupación por la salud mental
representan algunos de los desafíos
más relevantes de las sociedades
contemporáneas. Estas dinámicas
transforman las formas de trabajar,
comunicarse, participar en la vida
pública y construir proyectos vitales,
en un escenario definido por la acele-
ración, la incertidumbre y la comple-
jidad. La respuesta a estos desafíos
ha estado marcada, en gran medida,
por una creciente especialización del
conocimiento. La sociología, la psi-
cología, la economía, la ciencia polí-
tica o las ciencias de la computación
han contribuido de manera decisiva
a comprender aspectos específicos
de estas transformaciones. Sin em-
bargo, su carácter transversal revela
los límites de una aproximación frag-

la complejidad exige un pensamiento
capaz de relacionar aquello que el co-
nocimiento disciplinar tiende a sepa-
rar. Cuando los problemas son simul-
táneamente tecnológicos, sociales,
culturales, políticos y éticos, resulta
insuficiente analizarlos desde pers-
pectivas aisladas.
Este artículo parte de la hipótesis
de que los fenómenos que caracte-
rizan nuestro tiempo no constituyen
crisis independientes, sino manifes-
taciones interrelacionadas de una
misma transformación cultural y an-
tropológica. Más allá de la revolución
tecnológica, asistimos a una reconfi-
guración de las formas de compren-
der la identidad, el conocimiento, las
relaciones humanas y el sentido de
la vida en común. La digitalización
y la inteligencia artificial aceleran y
amplifican este proceso, pero no lo
originan; la soledad, el malestar y la
polarización tampoco pueden inter-
pretarse únicamente como problemas
individuales o sectoriales, sino como
síntomas de un debilitamiento de los
vínculos sociales y de los marcos
compartidos de significado. Desde
esta perspectiva, el objetivo del ar-
tículo es interpretar conjuntamente
dichas transformaciones desde una
perspectiva humanística. Metodoló-
gicamente, el trabajo adopta la forma
de un ensayo teórico-interpretativo
que pone en diálogo aportaciones de
la sociología, la filosofía y los estudios
sobre ciencia y tecnología. No pre-
tende establecer relaciones causales,
sino elaborar una síntesis conceptual
de procesos que habitualmente se
estudian por separado. Como apor-
tación conceptual, se propone la no-
ción de inteligencia humanística para
designar las capacidades de interpre-
tación, prudencia, imaginación y de-
liberación necesarias para orientar la
transformación tecnológica. Frente a
la tendencia a reducir los problemas
contemporáneos a cuestiones téc-
nicas o funcionales, se sostiene que
su comprensión exige atender a las
preguntas por el sentido, la respon-
sabilidad, la vida en común y el bien
común.
Para desarrollar esta tesis, se exa-
minan, en primer lugar, la fragmenta-
ción social y el debilitamiento de los
vínculos; a continuación, la transfor-
mación de la experiencia humana
provocada por la digitalización y la
inteligencia artificial; posteriormente,
la soledad y la crisis de sentido como
expresiones del malestar contempo-
ráneo; y, finalmente, la aportación de
las humanidades ante estos desafíos.
Lejos de representar un saber resi-
dual en una sociedad dominada por
la innovación tecnológica, las huma-
nidades adquieren una renovada ac-
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Revista de Ciencias Humanas,Teoría Social y Pensamiento Crítico
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ARTICULO
tualidad. Su aportación no reside en
sustituir las respuestas científicas o
técnicas, sino en proporcionar recur-
sos conceptuales, históricos y narra-
tivos para interpretar sus implicacio-
nes y deliberar sobre sus fines. En
este sentido, el artículo defiende que
el progreso tecnológico necesita una
orientación humanística capaz de vin-
cular conocimiento, responsabilidad y
vida en común.
LA SOCIedAd fRAgmen-
TAdA: Un nUevO PAISAje
AnTROPOLógICO
Del proyecto colectivo a la expe-
riencia fragmentada
La fragmentación contemporánea
no afecta únicamente a las institucio-
nes o a las relaciones sociales, sino
también al modo en que las personas
construyen su identidad y configuran
su experiencia. Durante buena parte
del siglo XX, en numerosas socieda-
des industrializadas, la experiencia
individual se articuló en torno a ins-
tituciones relativamente estables —la
familia, la escuela, el trabajo o las or-
ganizaciones sociales— que propor-
cionaban relatos compartidos capa-
ces de orientar los proyectos vitales.
Aunque estas estructuras también
generaban desigualdades y restric-
ciones, ofrecían cierta continuidad
biográfica y vinculaban la experiencia
personal con horizontes colectivos
de sentido. En las últimas décadas, la
globalización, la revolución tecnoló-
gica, la flexibilización económica y la
aceleración del cambio social han de-
bilitado estos referentes. A través de
la noción de modernidad líquida, se
expresa la creciente volatilidad de las
instituciones, las relaciones sociales y
las identidades personales, que dejan
de actuar como marcos duraderos

proceso ha ido acompañado de una
intensa individualización. La respon-
sabilidad de construir una trayectoria
vital coherente y adaptarse a entor-
nos cambiantes recae cada vez más
en el propio individuo, incluso cuando
las condiciones que determinan esa
biografía tienen un origen estructu-
    
El itinerario vital deja de apoyarse en
patrones socialmente prescritos para
convertirse en un proyecto perma-
nente de autoconstrucción, de modo
que la ampliación de la autonomía
convive con una mayor exigencia de
elección y responsabilidad individual.
La multiplicación de contextos de
interacción, la sobreabundancia de
información y la aceleración del rit-
mo de vida dificultan la elaboración
de narrativas personales coherentes.
     -
dernidad tendía a sustituir la expe-
riencia compartida por una sucesión
de vivencias inmediatas, reduciendo
las posibilidades de integrarlas en
una memoria transmisible y dotada de
continuidad. Esta fragmentación afec-
ta también a la percepción del tiem-
po. La aceleración social convierte el
cambio permanente en una condición
estructural de la vida contemporánea,
favoreciendo relaciones, trayectorias
laborales e identidades provisionales.
Paradójicamente, los avances tecno-
lógicos destinados a ahorrar tiempo
intensifican la sensación de no dispo-
ner de tiempo suficiente para conso-
lidar vínculos, reflexionar o desarrollar
   
Bajo este prisma, este fenómeno de-
signa algo más que la coexistencia de
múltiples estilos de vida: expresa la
dificultad para integrar experiencias,
pertenencias y expectativas en una
trayectoria dotada de continuidad. No
implica necesariamente aislamiento,
pero transforma las condiciones en
las que se construyen la identidad y
los vínculos.
Individualismo, polarización y
debilitamiento de la comunidad
La individualización descrita no
cuestiona la autonomía personal,
conquista fundamental de las so-
ciedades democráticas. El problema
surge cuando esa autonomía se des-
vincula de las relaciones y responsa-
Joan Tahull Fort
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bilidades que hacen posible su ejerci-

el individualismo democrático podía
favorecer el retraimiento hacia la es-
fera privada, debilitar el compromiso
con los asuntos comunes y erosionar
las bases de la vida cívica. Si la rea-
lización personal deja de vincularse
con bienes compartidos, la auten-
ticidad puede derivar en formas de
individualismo que reducen la liber-
tad a la mera capacidad de elección
     
carácter relacional de la autonomía,
cuyo ejercicio requiere relaciones de
reconocimiento, pertenencia y reci-
   
que la pérdida de tradiciones morales
compartidas dificulta la construcción
de relatos comunes desde los que
interpretar qué constituye una vida
buena y orientar la acción colectiva.
No desaparecen con ello los valores,
sino el marco compartido que permite
interpretarlos, confrontarlos y delibe-
rar sobre ellos.
Esta pérdida de referencias se
agrava cuando se debilitan las institu-
ciones y los espacios de interacción
que favorecen la pertenencia y la coo-

el deterioro del capital social supone
una disminución de la participación
cívica, la confianza interpersonal y las
redes de cooperación que sustentan
las democracias. Las instituciones
intermedias —familias, asociaciones,
sindicatos, organizaciones vecinales
o entidades culturales— constituyen
ámbitos de socialización donde se
aprenden la reciprocidad y el com-
promiso cívico. Su erosión limita las
oportunidades de encuentro y coo-
peración y favorece la percepción de
que los problemas colectivos deben
afrontarse de manera individual. La
comunidad no constituye, desde esta
perspectiva, una identidad homogé-
nea ni una restauración nostálgica del
pasado, sino una red de relaciones
en la que se aprende a convivir con
la dependencia, la pluralidad y el des-
acuerdo. El debilitamiento comunita-
rio afecta también a la interpretación
de los desafíos sociales. Cuando las
dificultades colectivas se interpretan
desde la responsabilidad individual, el
éxito y el fracaso se atribuyen al méri-
to de cada persona. La lógica del ren-
dimiento convierte al sujeto en gestor
permanente de sí mismo y desplaza
hacia el ámbito psicológico tensio-
     
Esta atomización de los conflictos
estructurales dificulta reconocer vul-
nerabilidades compartidas y articular
respuestas colectivas, lo que debilita
la esfera pública. La democracia re-
quiere un ágora en la que ciudadanos
con perspectivas diferentes puedan
deliberar sobre el bien común desde
el reconocimiento recíproco. Como
-
supone un mundo común en el que
los otros aparezcan como interlocu-
tores legítimos. Ese mundo no exige
unanimidad, sino una confianza míni-
ma para convertir el desacuerdo en
deliberación.
La polarización política y cultural
constituye una de las manifestacio-
nes más visibles del deterioro de ese
mundo común. No se trata única-
mente de una mayor distancia ideo-
lógica entre posiciones enfrentadas,
sino de la incapacidad para recono-
cer la legitimidad de quienes sostie-
nen perspectivas diferentes. Sennett
    
complejas requieren formas de coo-
peración capaces de integrar el des-
acuerdo sin convertir la diferencia en
exclusión. Cuando desaparecen los
espacios de interacción cotidiana y
disminuye la confianza social, las po-
siciones políticas pueden convertirse
en identidades cerradas: el adver-
sario deja de ser un interlocutor con
quien se disputa un proyecto común y
pasa a percibirse como una amenaza.
La polarización no es consecuencia
de la diversidad de opiniones, sino
del debilitamiento de los vínculos que
permiten integrar y resolver las dife-
rencias dentro de un marco compar-
tido. El proceso sigue una secuencia
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sistemática: la fragmentación de las
trayectorias debilita las experiencias
de pertenencia; la erosión de los es-
pacios comunitarios reduce la con-
fianza y la cooperación; y la pérdida
de un mundo común dificulta canali-
zar políticamente el desacuerdo. Las
tecnologías digitales no originan este
proceso, pero modifican su escala,
velocidad y alcance.
TeCnOLOgíA, InTeLIgenCIA
ARTIfICIAL y TRAnSfORmA-
CIón de LA eXPeRIenCIA
hUmAnA
La digitalización de la vida
cotidiana
La transformación digital consti-
tuye uno de los fenómenos más sig-
nificativos de las primeras décadas
del siglo XXI, no tanto por la incorpo-
ración de nuevas herramientas como
por la modificación de las condicio-
nes desde las que las personas per-
ciben, conocen y habitan el mundo.
Este proceso intensifica tendencias
existentes —fragmentación, acelera-
ción e individualización— y reorgani-
za la experiencia cotidiana mediante
nuevas formas de comunicación, in-
teracción y acceso al conocimiento.
    -
plazamiento al señalar que el efecto
más profundo de una tecnología no
reside en los contenidos que transmi-
te, sino en cómo el medio reconfigura
la percepción y la interacción. Floridi
     -
cribir la emergencia de una infosfera,
un entorno híbrido donde lo físico y lo
digital se integran. Bajo esta premisa,
la digitalización deja de constituir un
espacio separado para convertirse en
una dimensión ordinaria del trabajo,
las relaciones personales, el aprendi-
zaje y la participación pública.
Esta integración digital amplía el
acceso a la información, pero también
somete su circulación a intereses
económicos y criterios algorítmicos
de selección. Como muestra Zuboff
     -
cia transforma aspectos de la expe-
riencia cotidiana en fuentes de datos
destinados a anticipar y orientar com-
portamientos. La atención deja de ser
únicamente una capacidad cognitiva
para convertirse en un recurso eco-
nómico cuya captura condiciona el
diseño de las plataformas. De este
modo, la sobreabundancia informa-
tiva y la captura de la atención no
son fenómenos independientes: los
contenidos compiten por visibilidad
dentro de entornos diseñados para
    
sostiene que Internet modifica los
hábitos de lectura, aprendizaje y pro-
cesamiento de la información, favore-
ciendo una atención más dispersa y
menos propicia para la reflexión. La
lógica digital privilegia la velocidad, la
actualización constante y la respues-
ta inmediata frente a la comprensión
pausada. La disponibilidad de datos
no garantiza su transformación en
conocimiento, el cual requiere selec-
ción, contextualización y criterio.
Esta reorganización de la atención
afecta igualmente a las relaciones
humanas. Las plataformas han multi-
plicado las posibilidades de comuni-
cación, el mantenimiento de vínculos
a distancia y la formación de comu-
nidades de afinidad. Sin embargo,
     -
conectividad puede coexistir con ex-
periencias de aislamiento cuando la
comunicación desplaza el encuentro
o dificulta la conversación profunda.
La conectividad designa una posibi-
lidad técnica; la relación significativa
exige, además, atención, reciprocidad
y continuidad. Reconocer estos efec-
tos no implica atribuir a la tecnología
un papel determinante ni asumir que
sus consecuencias sean inevitables.

implica ganancias y pérdidas, pues
favorece ciertas prácticas mientras
desplaza otras. Por ello, la cuestión
no consiste en aceptar o rechazar la
digitalización, sino en analizar qué
formas de atención, conocimiento
y relación promueve y cuáles tiende
a debilitar. La tecnología no es neu-
Joan Tahull Fort
Inteligencia humanística ante la transformación digital:...
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19
tral, pero tampoco determina por sí
sola los comportamientos sociales:
configura posibilidades cuya realiza-
ción depende también de decisiones
económicas, políticas y culturales.
En este entorno se despliega la inte-
ligencia artificial, cuya intervención
alcanza no solo la circulación de in-
formación, sino también procesos
asociados al juicio, la creatividad y la
producción de conocimiento.
La inteligencia artificial y los
límites de la racionalidad instru-
mental
La inteligencia artificial representa
un nuevo estadio en la transforma-
ción digital. Su singularidad no reside
en inaugurar la mediación tecnológica
del conocimiento, sino en extender la
automatización a procesos asociados
a la inteligencia humana: interpretar
información, producir lenguaje, iden-
tificar patrones, formular recomenda-
ciones y participar en la toma de deci-
siones. Su expansión obliga a revisar
las categorías desde las que com-
prendemos el conocimiento, la racio-
nalidad y la condición humana. El de-
safío no reside únicamente en lo que
estos sistemas son capaces de hacer,
sino en la tendencia a identificar la in-
teligencia con aquello que puede ser
calculado, optimizado o automatiza-
do. Esta concepción precede a la IA,
pero alcanza con ella una nueva di-
   
entre una racionalidad instrumental,
orientada a la eficacia y al control, y
una racionalidad comunicativa, dirigi-
da al entendimiento entre sujetos. El
riesgo surge cuando la primera des-
plaza a la segunda, extendiendo la ló-
gica de la eficiencia a ámbitos donde
las decisiones poseen dimensiones
éticas, políticas y culturales irreducti-
bles al cálculo.
-
cisión está condicionada por límites
cognitivos y por la disponibilidad de
información. La IA incrementa la ca-
pacidad de análisis al permitir proce-
sar volúmenes de datos inaccesibles
para una persona. Sin embargo, no
elimina las limitaciones propias de la
racionalidad: los datos son siempre
selectivos, los modelos responden
a objetivos previamente definidos y
sus resultados requieren interpreta-
ción. La capacidad de cálculo amplía
las posibilidades de análisis, pero no
puede determinar qué decisiones
deben adoptarse ni qué fines deben
perseguirse. En consecuencia, dispo-
ner de más información no equivale
a resolver las cuestiones normativas
que plantea toda deliberación. Po-
     
esencial del conocimiento humano es
tácita, inseparable de la experiencia,
del contexto y del juicio práctico. Ga-

supone interpretar desde una situa-
ción histórica y lingüística, no solo es-
tablecer relaciones entre datos. Am-
bos cuestionan la identificación entre
procesamiento y comprensión: los
sistemas algorítmicos pueden produ-
cir resultados complejos, pero estos
solo adquieren significado cuando se
interpretan en el contexto de prácti-
cas humanas. Esta diferencia resulta
relevante cuando la IA interviene en
ámbitos como la educación, la sa-
nidad, la justicia o la administración
pública. La automatización puede
mejorar la eficiencia de numerosos
procedimientos, pero no elimina la ne-
cesidad de deliberar sobre los fines,
valores y responsabilidades implica-

central para las democracias: integrar
sistemas inteligentes sin sustituir el
juicio político ni diluir la responsabili-
dad institucional. La cuestión funda-
mental no es únicamente qué puede
automatizarse, sino qué funciones
cabe delegar, en qué condiciones y
con qué mecanismos de supervisión
e impugnación. La delegación algorít-
mica exige identificar quién define los
objetivos, supervisa los resultados y
responde por sus consecuencias.
La racionalidad de la IA no puede
separarse de las instituciones que la
diseñan y utilizan. El diseño y la apli-
cación de estos sistemas incorporan
ENCUENTS
Revista de Ciencias Humanas,Teoría Social y Pensamiento Crítico
N° 28 Septiembre – Diciembre (2026). PP: 14-27
20
ARTICULO
criterios de clasificación, objetivos y
relaciones de poder que condicionan
qué problemas se consideran relevan-
tes y qué soluciones aparecen como
aceptables. Por ello, la evaluación de
una resolución algorítmica no puede
limitarse a su precisión: debe atender
también a su legitimidad, sus efectos
distributivos y la posibilidad efectiva
de impugnarla. El límite decisivo de
la racionalidad instrumental no resi-
de en su capacidad de cálculo, sino
en su incapacidad para justificar los
fines que orientan su aplicación. La
IA puede ampliar el análisis y asistir a
la evaluación, pero no determina qué
entendemos por justicia, dignidad o
bien común. Convertir esas cuestio-
nes en problemas meramente técni-
cos ocultaría su carácter interpretati-
vo y político. El desafío no consiste en
enfrentar inteligencia humana y arti-
ficial, sino en establecer los criterios
éticos, políticos e institucionales que
deben orientar su integración.
eL mALeSTAR COnTemPORÁ-
neO: SOLedAd, SALUd men-
TAL y CRISIS de SenTIdO
La soledad no deseada como
síntoma social
La creciente preocupación social
por la soledad no deseada constitu-
ye uno de los indicadores más sig-
nificativos del malestar contempo-
ráneo. Sin embargo, reducirla a una
vivencia individual supondría ignorar
las transformaciones sociales y cul-
turales analizadas. Este fenómeno no
depende únicamente del número de
contactos, sino de la capacidad de
establecer vínculos significativos y
de formar parte de comunidades de

la definen como la experiencia de-
rivada de la discrepancia percibida
entre las relaciones deseadas y las
disponibles. Aunque esa discrepan-
cia se experimenta de manera sub-
jetiva, las oportunidades relacionales
que la condicionan se distribuyen de
forma desigual en la sociedad. Dur-

formas de sufrimiento individual con
los grados de integración y regulación
social. De este modo, el sentimiento
de aislamiento se experimenta subje-
tivamente, pero las estructuras colec-
tivas configuran las posibilidades de
pertenencia y apoyo.
-
fundizan en la distinción entre el
aislamiento social y el aislamiento
percibido al señalar que este último
no equivale a la mera ausencia ob-
jetiva de contactos. Vivir solo, dis-
poner de pocos contactos y sentirse
solo son situaciones relacionadas,
    
añade una diferenciación cualitativa
entre la soledad emocional, vincula-
da a la ausencia de una relación ín-
tima, y la soledad social, asociada a
la falta de integración en una red de
pertenencia. La cantidad, la calidad
y la función de los lazos constituyen
dimensiones diferentes de la expe-
    
ofrece una formulación antropoló-
gica de esta dimensión relacional: la
existencia humana se constituye en
la relación Yo-Tú, donde el otro deja
de ser un objeto para convertirse en
un interlocutor reconocido en su sin-
gularidad. La noción de resonancia
     
interpersonal hacia la vinculación del
sujeto con el mundo: frente a la acele-
ración y la instrumentalización, la vida
humana requiere formas de apertura
capaces de generar respuesta, re-
ciprocidad y transformación mutua.
Este malestar puede interpretarse
como una crisis de relación con los
otros y con el mundo, no simplemente
como ausencia de compañía. La di-
mensión pública de este aislamiento
subjetivo ha sido subrayada por Mur-
-
safío de salud pública. Abordarla no
implica únicamente ampliar los recur-
sos asistenciales, sino también for-
talecer espacios de confianza, par-
ticipación y pertenencia. Klinenberg
   
mediante el concepto de infraestruc-
tura social: espacios e instituciones
Joan Tahull Fort
Inteligencia humanística ante la transformación digital:...
ENCUENTS
ARTICULO
21
que favorecen encuentros reiterados,
cooperación y relaciones de apoyo.
Mientras Murthy sitúa la soledad en
la agenda pública, Klinenberg iden-
tifica las condiciones materiales que
pueden favorecer la conexión. Este
fenómeno debe comprenderse en la
intersección entre percepción subje-
tiva, calidad relacional y condiciones
de integración social. Considerarla
un síntoma social no significa negar
su dimensión psicológica, sino reco-
nocer que las respuestas individuales
resultan insuficientes cuando se de-
bilitan los vínculos sociales. Esta di-
mensión relacional del malestar remi-
te a la cuestión del sentido cuando los
vínculos y los horizontes compartidos
se debilitan.
Más allá del alivio sintomático: la
necesidad de sentido
El creciente protagonismo de la
salud mental en el debate público
constituye un avance al contribuir a
reducir el estigma asociado al sufri-
miento psicológico y a reconocer la
importancia de la atención clínica. Sin
embargo, cuando el malestar se inter-
preta exclusivamente desde una pers-
pectiva biomédica, pueden quedar
relegadas otras dimensiones consti-
tutivas de la experiencia humana. No
todo sufrimiento expresa una patolo-
gía ni toda sensación de vacío, incer-
tidumbre o desorientación constituye
por sí misma un trastorno clínico. Esta
diferenciación no resta importancia al
diagnóstico ni al tratamiento cuando
proceden, sino que obliga a distinguir
el trastorno clínico del malestar exis-
tencial, aun reconociendo que ambos
pueden coexistir. La propia psicología
ofrece recursos para esta delimita-
ción. El modelo eudaimónico de Ryff

con el crecimiento personal, la auto-
nomía y las relaciones positivas, entre
las dimensiones del bienestar psico-
lógico. El sentido no se sitúa fuera
de la salud mental, pero tampoco se
agota en la ausencia de síntomas o
en la satisfacción subjetiva. Desde el
    
la voluntad de sentido como una mo-
tivación humana central: la necesidad
de descubrir un horizonte que permi-
ta integrar las experiencias y orientar
la vida. El vacío existencial no cons-
tituye un estado emocional, sino una
dificultad para responder a preguntas
sobre quiénes somos, qué merece la
pena y hacia dónde orientar la acción.
Inscribir el sufrimiento en un horizonte
de significado puede modificar la ma-
nera de afrontarlo, sin convertirlo en
deseable ni sustituir la atención pro-
fesional.
Esta búsqueda de sentido y orien-
tación no puede entenderse exclusi-
vamente como una tarea individual.
     -
sonas construyen su identidad en
diálogo con horizontes de significado
compartidos, formados por tradicio-
nes culturales, comunidades e insti-
tuciones que ofrecen referencias para
interpretar la propia vida. En ausencia
de estos marcos, la libertad corre el
riesgo de transformarse en una exi-
gencia permanente de autodefini-
ción, que responsabiliza al individuo
de producir por sí solo los criterios
de una vida valiosa. Esta dimensión
narrativa ha sido desarrollada por Ri-

personal no constituye una realidad
fija, sino una configuración recons-
truida que se reinterpreta a lo largo
del tiempo. Comprender la propia vida
exige integrarla en un relato capaz de
articular pasado, presente y futuro y
conferirles continuidad. Cuando las
trayectorias biográficas se fragmen-
tan y el horizonte temporal queda
reducido a la inmediatez, resulta más
difícil mantener esa conexión interna.
    -
mento al plano social al afirmar que
el bienestar no puede reducirse a in-
dicadores económicos ni a estados
subjetivos de satisfacción. El desa-
rrollo humano depende de la posibi-
lidad de ejercer capacidades funda-
mentales —razonar, cuidar, vincularse
y participar en la vida colectiva— que
solo pueden desplegarse en condi-
ciones de justicia, reconocimiento y
ENCUENTS
Revista de Ciencias Humanas,Teoría Social y Pensamiento Crítico
N° 28 Septiembre – Diciembre (2026). PP: 14-27
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ARTICULO
educación. Su enfoque introduce una
dimensión que no aparece con igual
claridad en Frankl: la posibilidad de
construir una vida significativa está
condicionada también por las estruc-
turas sociales y políticas. El sentido
no es una prestación que las institu-
ciones puedan proporcionar, pero sí
pueden crear o limitar las condiciones
que hacen posible su búsqueda.
Esta interpretación no sustituye
las explicaciones clínicas ni convier-
te todo padecimiento en una crisis
de sentido; pone de manifiesto que la
atención al malestar debe considerar
también los marcos relacionales, cul-
turales e institucionales. Si parte de
este malestar remite a una crisis de
orientación, afrontarlo exige saberes
capaces de interpretar la experiencia,
comprender el dolor existencial en su
contexto y deliberar sobre los fines
de la vida común. Desde esta pers-
pectiva, cabe preguntarse cuál es la
aportación específica de las humani-
dades.
LAS hUmAnIdAdeS COmO
ReSPUeSTA CULTURAL
Pensar, comprender y deliberar
en sociedades complejas
El recorrido desarrollado hasta
este punto permite extraer una con-
clusión provisional: los desafíos de
las sociedades contemporáneas —la
fragmentación social, la polarización,
la digitalización, la soledad no desea-
da y la crisis de sentido— no pueden
entenderse como fenómenos aisla-
dos ni abordarse desde una única
disciplina. Su interdependencia exi-
ge relacionar conocimiento empírico,
interpretación cultural y deliberación
normativa. En esta tarea adquieren
relevancia las humanidades. Esta
afirmación no implica establecer una
oposición entre ciencias y humanida-
des. La investigación científica aporta
explicaciones, evidencias y capacida-
des técnicas indispensables; las hu-
manidades contribuyen a interpretar
los supuestos, significados, valores y
fines que acompañan su producción y

complementariedad: el conocimiento
empírico puede esclarecer los medios
disponibles y las consecuencias pre-
visibles de una acción, pero no deci-
de por sí solo qué fines deben perse-
guirse. La diferencia no reside en una
oposición entre explicación y com-
prensión, sino en el tipo de preguntas
y criterios que cada perspectiva in-
-
ma en la organización fragmentada
del conocimiento: la especialización
resulta necesaria, pero insuficiente
cuando impide relacionar las dimen-
siones de un mismo fenómeno. Su
propuesta de un pensamiento com-
plejo no elimina las disciplinas, sino
que articula sus aportaciones y reco-
noce los límites de cada una, de modo
que, mientras Weber distingue entre
conocimiento de los medios y delibe-
ración sobre los fines, Morin muestra
la necesidad de integrar saberes para
comprender los problemas en su con-
texto.
Esta necesidad de integrar pers-
pectivas encuentra su complemento
en la tradición hermenéutica. Gada-

no consiste en acumular información,
sino en interpretar desde horizontes
históricos y lingüísticos. La compren-
sión no parte de una posición neutral:
presupone categorías, experiencias y
tradiciones que deben someterse a
examen mediante el diálogo. Morin y
Gadamer responden a problemas di-
ferentes, aunque relacionados: el pri-
mero aborda la conexión entre cono-
cimientos; el segundo, las condiciones
interpretativas de toda comprensión.
La historia, la filosofía, la literatura y
la antropología no ofrecen una única
mirada, pero comparten la capacidad
de contextualizar la experiencia hu-
mana. La historia sitúa los problemas
presentes dentro de procesos de lar-
ga duración; la filosofía examina las
categorías y los fines que orientan la
acción; la literatura hace accesibles
experiencias distintas de la propia y
Joan Tahull Fort
Inteligencia humanística ante la transformación digital:...
ENCUENTS
ARTICULO
23
explora la complejidad de las motiva-
ciones; y la antropología muestra la
diversidad de respuestas culturales a
la convivencia, el poder y el sentido.
Su aportación no consiste en producir
consenso automático, sino en ampliar
los marcos desde los que se interpre-
ta y juzga una situación.

humanidades desempeñan un papel
decisivo en la formación de ciudada-
nos capaces de pensar críticamente,
dialogar con perspectivas diferentes
y ejercer una imaginación narrativa
que haga posible el reconocimiento

argumento al ámbito político: gober-
nar la complejidad no significa elimi-
nar la incertidumbre, sino tomar deci-
siones revisables integrando saberes,
intereses y miradas plurales. La deli-
beración democrática requiere tanto
el pensamiento crítico y la imagina-
ción moral destacados por Nussbaum
como la disposición a reconocer los
límites del propio conocimiento. Am-
bos autores convergen en una idea
central: la complejidad democrática
no se resuelve mediante la acumu-
lación de información, sino mediante
capacidades de juicio, diálogo y re-
visión. Las humanidades contribu-
yen a las condiciones culturales de
la conversación pública, sin sustituir
los procedimientos políticos ni el co-
nocimiento especializado. En conse-
cuencia, la principal aportación de las
humanidades no consiste en ofrecer
respuestas cerradas a los problemas
contemporáneos, sino en desarrollar
tres capacidades complementarias:
interpretar los significados, contex-
tualizar los desafíos y deliberar sobre
los fines. Estas capacidades no com-
piten con el conocimiento científico,
sino que ayudan a integrarlo en la vida
común. La expansión de la inteligen-
cia artificial hace urgente examinar
qué capacidades de comprensión y
juicio deben desarrollarse en una cul-
tura cada vez más automatizada.
Hacia una inteligencia humanís-
tica en la era de la inteligencia
artificial
La expansión de la inteligencia ar-
tificial obliga a replantear una cuestión
que trasciende el ámbito tecnológico:
¿qué capacidades conviene desarro-
llar cuando los sistemas algorítmicos
pueden procesar información, gene-
rar contenidos, identificar patrones
o asistir en la toma de decisiones?
La pregunta no exige establecer una
frontera esencial e inmutable entre
lo humano y lo artificial. El desafío no
consiste en desarrollar habilidades
que imiten aquello que la automatiza-
ción realiza con mayor rapidez, sino
en fortalecer capacidades que permi-
tan orientar críticamente su uso y de-
liberar sobre los fines. La inteligencia
artificial amplía las posibilidades de
cálculo, predicción y automatización,
pero no elimina la necesidad de juicio.
Que un sistema encuentre la mejor
forma de alcanzar un objetivo no sig-
nifica que pueda justificar ese objetivo
ni valorar los principios y los intereses
en conflicto. Este tipo de juicio remite
al ámbito de la prudencia (phrónesis)
    -
tendida como la capacidad de delibe-
rar y discernir cómo actuar adecua-
damente en situaciones concretas
marcadas por valores, incertidumbres
y responsabilidades. A diferencia del
cálculo técnico, la prudencia no apli-
ca mecánicamente una regla general:
relaciona principios, circunstancias y
consecuencias para formular un jui-
    
esta tradición mediante el concepto
de virtudes tecnomorales: disposi-
ciones como la humildad, la justicia,
la empatía y la perspectiva, necesa-
rias para actuar responsablemente en
entornos tecnosociales complejos. Su
aportación muestra que el juicio no
depende solo de reglas o competen-
cias, sino también de disposiciones
adquiridas mediante la educación y la

esta dimensión formativa al destacar
el pensamiento crítico, la argumen-
ENCUENTS
Revista de Ciencias Humanas,Teoría Social y Pensamiento Crítico
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24
ARTICULO
tación y la imaginación narrativa, fa-
cultades necesarias para examinar
los propios supuestos y comprender
perspectivas diferentes.
-
car las humanidades únicamente por
su utilidad en el contexto de la IA re-
produciría la misma racionalidad ins-
trumental que se pretende someter a
crítica. Su valor no reside únicamente
en proporcionar competencias fun-
cionales, sino también en preservar
espacios desde los que cuestionar
qué se entiende por utilidad y qué
    
traslada el problema de la formación
individual a las instituciones: la inte-
ligencia artificial no reduce la incerti-
dumbre inherente a las democracias,
sino que la transforma. Los sistemas
algorítmicos pueden asistir en el aná-
lisis de problemas complejos, pero no
sustituyen la deliberación política ni la
responsabilidad institucional. El reto
institucional consiste en determinar
qué funciones pueden delegarse, ha-
cer comprensibles e impugnables las
decisiones y garantizar una atribución
clara de responsabilidades. Jasanoff

mediante la noción de “tecnologías de
la humildad”: enfoques para la toma
de decisiones que permiten recono-
cer lo desconocido y lo incierto, exa-
minar cómo se definen los problemas
y atender a la vulnerabilidad, la distri-
bución de los efectos y el aprendizaje
colectivo. Frente a una gobernanza
basada en el conocimiento experto y
la aspiración de control, su propuesta
incorpora la participación ciudadana
como fuente de conocimiento y legi-

la responsabilidad debe estar pre-
sente en todas las fases del diseño,
desarrollo, aplicación y supervisión
de la IA. La IA responsable no puede
reducirse al cumplimiento de requisi-
tos técnicos: todo este proceso forma
parte de un entramado sociotécni-
co en el que intervienen actores con
responsabilidades diferenciadas. La
responsabilidad no puede atribuirse
al algoritmo, sino que corresponde a
quienes definen sus objetivos, esta-
blecen las condiciones de uso y ga-
rantizan los mecanismos de supervi-
sión y control.
Por inteligencia humanística pue-
de entenderse, en consecuencia, no
una facultad separada, sino un con-
junto de capacidades y prácticas cul-
tivadas colectivamente: la interpreta-
ción de contextos y significados; la
prudencia para juzgar en situaciones
inciertas; la imaginación para consi-
derar otras experiencias y posibilida-
des; y la deliberación sobre valores y
fines compartidos. No sustituye a la
inteligencia artificial ni compite con
ella: proporciona criterios educativos,
éticos e institucionales para orien-
tar su integración social. El desafío
educativo y político no consiste úni-
camente en aprender a utilizar siste-
mas inteligentes, sino en desarrollar
el juicio necesario para decidir cuán-
do, cómo y para qué utilizarlos. Las
humanidades no proporcionan por
sí solas esa orientación ni poseen el
monopolio de la reflexión ética, pero
ofrecen recursos conceptuales, his-
tóricos y narrativos para interpretar la
transformación tecnológica y delibe-
rar sobre sus fines. En esa función crí-
tica y formativa reside su actualidad.
COnCLUSIOneS
Las reflexiones desarrolladas a lo
largo de este trabajo permiten sos-
tener que algunos de los principales
desafíos contemporáneos —la frag-
mentación social, la polarización, la
soledad no deseada, el malestar exis-
tencial y la expansión de la inteligencia
artificial— pueden interpretarse como
manifestaciones interrelacionadas de
una transformación cultural y antro-
pológica más amplia. Esta interpreta-
ción no presupone una causa única ni
borra las diferencias entre los fenó-
menos estudiados; muestra que com-
parten procesos —individualización,
aceleración, debilitamiento de los vín-
culos y pérdida de referentes— cuyo
análisis exige relacionar dimensiones
Joan Tahull Fort
Inteligencia humanística ante la transformación digital:...
ENCUENTS
ARTICULO
25
sociales, tecnológicas, políticas y éti-
cas. El estudio ha mostrado, en primer
lugar, que la individualización de las
trayectorias amplía la autonomía, pero
también incrementa las exigencias de
elección y autoconstrucción. Cuando
este proceso coincide con la erosión
de los espacios comunitarios, puede
debilitar la pertenencia, la confianza y
las mediaciones que permiten canali-
zar el desacuerdo. La polarización no
se explica por la diversidad de posi-
ciones, sino por la dificultad para re-
conocer al adversario como interlocu-
tor dentro de un mundo compartido.
La digitalización puede reforzar
estas tendencias, aunque no es su
única causa. Al reorganizar la aten-
ción, la circulación de información
y las relaciones, modifica las condi-
ciones en las que se construyen el
conocimiento y la convivencia. La in-
teligencia artificial añade una nueva
dimensión al intervenir en procesos
de análisis, producción de contenidos
y toma de decisiones. Su principal
desafío no reside solo en la automati-
zación de tareas, sino en el riesgo de
extender la racionalidad instrumental
a ámbitos donde la eficiencia no bas-
ta para justificar los fines, ponderar
valores en conflicto ni atribuir respon-
sabilidades. La soledad no deseada
y la crisis de sentido revelan, por su
parte, que el malestar no puede re-
ducirse a una experiencia privada.
Esta vivencia debe comprenderse
en la intersección entre percepción
subjetiva, calidad de los vínculos y
condiciones de integración social. De
manera análoga, el sentido requiere
orientación personal, pero se elabora
en diálogo con horizontes culturales,
relatos biográficos e instituciones que
sostienen las capacidades humanas.
Reconocer estas dimensiones no res-
ta importancia a la atención clínica
ni convierte todo sufrimiento en una
crisis existencial; evita atribuir exclu-
sivamente al individuo crisis cuyas
condiciones son también sociales.
Ante este diagnóstico, la aportación
de las humanidades puede sintetizar-
se en tres funciones: interpretar sig-
nificados, contextualizar problemas y
deliberar sobre fines. No sustituyen el
conocimiento científico, la atención
clínica ni los procedimientos demo-
cráticos, ni poseen el monopolio de la
reflexión ética. Aportan, sin embargo,
memoria histórica, análisis concep-
tual, imaginación narrativa y prácti-
cas de argumentación que permiten
relacionar saberes especializados y
someter sus aplicaciones a examen
público. Su relevancia no reside en
ofrecer respuestas cerradas, sino en
ampliar las condiciones culturales del
juicio y la deliberación.
La inteligencia humanística no se
presenta como una alternativa exclu-
yente a la inteligencia artificial, sino
como un conjunto de capacidades y
prácticas cultivadas colectivamente:
interpretación, prudencia, imagina-
ción y deliberación. Su ejercicio re-
quiere educación, pero también ins-
tituciones que delimiten qué puede
delegarse, hagan comprensibles e
impugnables las decisiones automati-
zadas y permitan atribuir responsabi-
lidades. La cuestión no es quién deci-
de mejor en abstracto —la persona o
el algoritmo—, sino bajo qué fines, cri-
terios y mecanismos de control debe
articularse su interacción. El análisis
realizado confirma la hipótesis inicial:
las transformaciones analizadas se
comprenden mejor cuando se exa-
minan sus conexiones que cuando se
reducen a una causa común. No obs-
tante, el carácter teórico del trabajo
no permite demostrar relaciones cau-
sales o generalizar el diagnóstico sin
atender a las diferencias históricas,
culturales e institucionales. Futuras
investigaciones deberán contrastar
estas hipótesis en contextos con-
cretos y examinar empíricamente los
mecanismos propuestos. En el plano
normativo, el desarrollo tecnológico
no debe evaluarse únicamente por
su rendimiento, sino también por sus
efectos sobre la autonomía, la justicia,
la responsabilidad y el bien común. La
cuestión decisiva no es solo qué tec-
ENCUENTS
Revista de Ciencias Humanas,Teoría Social y Pensamiento Crítico
N° 28 Septiembre – Diciembre (2026). PP: 14-27
26
ARTICULO
nologías pueden desarrollarse, sino
qué formas de vida favorecen y en
qué condiciones pueden ponerse al
servicio de un desarrollo humano.
deCLARACIón de
USO de LLm

exclusivamente para la revisión lin-
güística y editorial del manuscrito,
con el fin de mejorar su claridad y le-
gibilidad. El autor revisó todas las mo-
dificaciones y asume plena responsa-
bilidad por el contenido.
RefeRenCIAS
The human con-
dition. University of Chicago Press.
  Ética a
Nicómaco. Gredos (Obra original en el
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Liquid moder-
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 Individualization: Institution-
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    -

 Yo y tú. Herder

Cacioppo, J. & Cacioppo, S.
    
loneliness. The Lancet, 391
 

   The shallows:
What the Internet is doing to our
brains. W. W. Norton.
   Responsible
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   El suicidio.

The fourth revo-
lution: How the infosphere is reshap-
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   El hombre en
busca de sentido. Herder (Obra origi-

Verdad y mé-
todo I. Sígueme (Obra original publi-

Teoría de la
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lidad de la acción y racionalización
social. Taurus.
La sociedad del
cansancio. Herder.
Una teoría de
la democracia compleja: Gobernar en
el siglo XXI. Galaxia Gutenberg.
   Una teoría
crítica de la inteligencia artificial. Gal-
axia Gutenberg.
   -
ogies of humility: Citizen partici-
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erva, 41  https://doi.

Palaces for
the people: How social infrastructure
can help fight inequality, polarization,
and the decline of civic life. Crown.
   Tras la vir-
tud. Crítica.
Comprender
los medios de comunicación: Las ex-
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   Introducción al
pensamiento complejo. Gedisa.
Los siete saberes
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   Together: The
healing power of human connection
in a sometimes lonely world. Harper.
Sin fines de
lucro: Por qué la democracia necesita
de las humanidades. Katz.
Joan Tahull Fort
Inteligencia humanística ante la transformación digital:...
ENCUENTS
ARTICULO
27
Crear capa-
cidades: Propuesta para el desarrollo
humano. Paidós.
La utilidad de lo
inútil: Manifiesto. Acantilado.
     
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Peplau & D. Perlman (Eds.), Loneli-
ness: A sourcebook of current theo-
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   The tacit di-
mension. University of Chicago Press.

   Tecnópolis:
La rendición de la cultura a la tecno-
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Bowling alone:
The collapse and revival of American
community. Simon & Schuster.
Sí mismo como
otro. Siglo XXI.
     -
erything, or is it? Explorations on the
meaning of psychological well-being.
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chology, 57  https://

Alienación y ace-
leración: Hacia una teoría crítica de la
temporalidad en la modernidad tar-
día. Katz.
Resonancia: Una
sociología de la relación con el mun-
do. Katz.
Juntos: Ritua-
les, placeres y política de coopera-
ción. Anagrama.
    
process and as product of thought.
The American Economic Review,
68
The ethics of au-
thenticity. Harvard University Press.
   A secular age.
The Belknap Press.
   La demo-
cracia en América. Alianza (Obra ori-

En defensa de la
conversación: El poder de la conver-
sación en la era digital. Ático de los
Libros.
   Technology and
the virtues: A philosophical guide to
a future worth wanting. Oxford Uni-
versity Press.
   El político y el
científico. Alianza Editorial (Obra ori-

   Loneliness: The
experience of emotional and social
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La era del capi-
talismo de la vigilancia. Paidós.