
Piedad Montero, Yesid Marrugo y Jesús Acevedo
Entre la resiliencia y erosión de identidad: producción...
ENCUENTS
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INVESTIGACIÓN
vive en pobreza extrema.
•
Falta de títulos de propiedad, lo
que afecta en el acceso a créditos,
subsidios, programas estatales de
apoyo al campesinado, además de
otros servicios esenciales.
•
Acumulación de grandes exten-
siones de tierra, con la finalidad
de producir hasta agotarse esta,
generando ineficiencias y limita-
ción en los pequeños producto-
res.
•
Falta de inversiones en mejoras
significativas en las áreas rura-
les, tales como transporte, carre-
teras y acceso a las tierras.
incide de manera directa sobre la
producción del ñame, puesto que los
pequeños productores tienen una ca-
pacidad limitada para sostener sus
prácticas tradicionales, que han sido
llevados a cabo durante siglos de for-
ma autónoma y con rasgos distintivos
propios de su cultura. La falta de ac-
ceso a la tierra, la ausencia de pro-
piedad legal y las fallas en la vialidad,
estructuras rurales, servicios básicos
y la dependencia a intermediarios
mercantiles, debilita la reproducción
de los saberes ancestrales, compro-
metiendo la trascendencia de estas
prácticas en el tiempo.
Como puede apreciarse, en Co-
lombia, la producción de ñame se
encuentra en una tensión constante
entre la resiliencia campesina y la ero-
sión de la identidad cultural, producto
del avance de la tecnificación de la
tierra y de la lógica instrumental de la
modernidad, que desdibujan el senti-
do de pertenencia comunitario, des-
plazando las prácticas ancestrales de
indígenas y campesinos. Desde esta
perspectiva, la resiliencia campesina
e indígena no puede comprenderse
de forma unívoca, es decir, bajo una
misma visión, sino como un proceso
de resistencia y emancipación so-
cial que busca la preservación de las
prácticas culturales, favoreciendo la
autonomía comunitaria.
Sin embargo, no puede perderse
de vista el peligro de una adaptación
progresiva a contextos coloniales,
donde se reproducen desigualdades
y estructuras de poder, acrecentando
las lógicas del mercado y la subordi-
nación de las identidades. Por esta
razón, es necesario un nuevo senti-
do de territorialidad, que promueva la
transformación social de forma con-
trahegemónica, situándose frente al
ordenamiento territorial colonial im-
puesto por el sistema económico glo-
Concebido así, más allá de una for-
ma material de entender el territorio,
la territorialidad representa el espacio
para llevar a cabo los procesos de re-
sistencias culturales, las prácticas de
lucha y las experiencias de los movi-
mientos campesinos e indígenas para
transformar su realidad. Ello implica
un proceso de desterritorialización y
reterritorialización para anular la ló-
gica de la modernidad, de modo que
sea posible repensar los territorios,
generar nuevas conciencias emanci-
padas, procurando el bienestar social,
la cooperación y la solidaridad.
Estas prácticas adquieren una
manifestación completa y concreta
en las prácticas de cultivo del ñame
que incluyen la organización comu-
nitaria, la selección de las semillas,
la siembra, el cultivo y la gestión del
territorio. Con ello no se busca solo
la subsistencia económica, sino es-
tablecer vínculos con la tierra, deno-
tando resiliencia frente a los modelos
agrícolas tecnificados, haciendo del
ñame una herramienta de resistencia
cultural para cuestionar la hegemonía
occidental. Por ende, la territoriali-
dad es un proceso de conformación
cultural, que se encuentra ligada a la
urgencia de descolonizar la realidad,
procurando la armonía y conexión con
la naturaleza.
Los resultados obtenidos dejan en
evidencia que la monopolización de