ENCUENTROS
Revista de Ciencias Humanas, Teoría Social y Pensamiento Crítico
ISSN: 2343-6131 / ISSN-e: 2610-8046
Universidad Nacional Experimental Rafael María Baralt
Maracaibo, Venezuela
Artículos
N° 10. Julio-Diciembre 2019
pp. 27-46
Afinidades, incompatibilidades y posibilidades
teóricas: Postcolonialismo, género, decolonialismo y análisis político
de discurso.
Affinities, incompatibilities and theoretical possibilities: Postcolonialism, gender,
decolonialism and political
discourse analysis.
Rosa Nidia Buenfil Burgos
Mónica Carcía Contreras
Universidad Pedagógica Nacional - Sede Ajusco
Ciudad de México, México
moniaxioma@yahoo.com.mx http://orcid.org/0000-0002-0285-6916
Este trabajo está
depositado en Zenodo:
DOI:
http://doi.org/10.5281/zenodo.3241378
Resumen
El artículo aborda una muestra de cuatro cuerpos teóricos (Análisis Político de Discurso, Postcolo- nialismo, Decolonialismo y Género) con la intención
analítica de visibilizar en qué son afines, en qué
son diferentes, en qué incompatibles, para posteriormente reflexionar sobre posibilidades analíticas futuras, considerando lo teórico en al menos tres planos: el onto-epistemológico, el conceptual y el
de las lógicas de intelección. Se considera que ninguno de los cuerpos teóricos
retomados, son cada uno un bloque homogéneo sino que en su interior
se marcan diversas
articulaciones y énfasis.
Por ello nuestros comentarios son estrictamente referenciados. Interesa hacer visible
en qué medida la crítica se acerca y se aleja de ciertos cánones
fundacionales y cierres
discursivos.
Palabras Claves: Análisis
Político de Discurso,
Postcolonialismo, Decolonialismo, Género,
Crítica colonial.
Abstract
In this paper we present
four theoretical perspectives (Political Analysis of Discourse, Postcolonia- lism, Decolonialism and Gender) pointing
their affinities, their differences
and their incompatibili- ties. We also reflect about future analitical possibilities, considering the theoretical in at least three
readings: the ontoepistemologial, the conceptual and the logics
of intellection. We consider that none
of the theoretical perspectives are homogeneous, but they articulate
diverse emphasis. That is
why our reflections are strictly
referenciated. We are interested in make visible how the critics
aproaches or it moves away of certain foundational canons and discoursive closures.
Keywords: Polical
Analysis of Discourse, Poscolonialism, Decolonialism, Gender, Colonial
Critics. Recibido: 05/03/2019 Aceptado:
26/04/2019
Introducción
Uno de los debates teóricos de la actualidad y que atañe a la
crítica al colonialismo, es el que se puede plantear
entre algunas posiciones postco- lonialistas, descolonialistas (o decolonialistas) y
desde los estudios de gé- nero. Ello da pie a acercarnos a una serie de
relaciones que se posicionan de diferente manera de acuerdo con una o la otra
tradición de la crítica al colonialismo.
En esta
ocasión revisaremos una muestra de cuatro cuerpos teóricos con la intención analítica
de visibilizar en qué son afines, en qué son dife-
rentes-compatibles, en qué incompatibles, para posteriormente reflexionar sobre posibilidades analíticas futuras,
considerando lo teórico
en al menos tres planos: el
onto-epistemológico, el conceptual y el
de las lógicas de intelección. Sin duda comprendemos que ni el postcolonialismo, ni el des- colonialismo, ni los estudios de
género, ni el análisis político de discurso, son cada uno un bloque homogéneo
sino que en su interior se marcan diversas articulaciones y énfasis. Por ello nuestros
comentarios son estric- tamente referenciados. Interesa
hacer visible en qué medida la crítica se acerca y se aleja de ciertos cánones
fundacionales y cierres discursivos.1
Desarrollo
Algunos
trazos de la Crítica Postcolonial de Homi Bhabha
Entre una interesante gama de críticos postcoloniales como E.
Said, Franz Fanon, Gayatry
Chakravorty Spivak, de diversos continentes del planeta, Bhabha ha llevado a cabo una importante
contribución (amplia, compleja, profunda) a la transición de los Estudios
Culturales a la Crítica Postcolonial.
En su Interrogar la identidad. Frantz Fanon y la prerrogativa
posco- lonial (2002), Bhabha toma como pretexto y reconoce la valía del
trabajo Piel negra. Máscaras blancas de Fanon, a su fuerza política en la narra-
1 Este escrito se elaboró a partir de los debates en el seminario
Psicoanálisis, Análisis Político de Discurso
y Críticas al Colonialismo realizado
en 2016, en el marco del Pro- grama de Análisis
Político de Discurso
e Investigación (PAPDI). Su inserción en el campo educativo se verifica en dos planos:
el espacio y finalidad didácticos en que se produjo, y la
noción ampliada de educación, que no es objeto de análisis en este artículo.
tiva histórica, y
también toma distancia de lo que Bhabha considera un cierre humanista de Fanon
que ni era necesario ni tampoco consecuente con la analítica desplegada. En su
comentario Bhabha despliega una serie de posicionamientos entre los cuales
solamente destacaré una selección pertinente para los objetivos de este
trabajo.
• La tensión
ciencia-cotidianeidad; orden natural-dislocación; histo- ricismo occidental-emergencia del estado colonial; otro
homoge- neizado- celebración de márgenes
y minorías.
• El recurso
al psicoanálisis lacaniano
principalmente para la proble-
matización del sujeto (el cartesiano, el hegeliano, el occidental),
recuperación del sujeto de deseo, la noción de la falta (no para
reontologizarla (Bhabha, 2002: 71), sino para evitar lecturas dia- lécticas y maniqueas); la relación del Yo y el Otro desdoblada en un yo (Je) y un Yo (Moi) así como otro no limitado a la autoridad
soberana de la Ley, el Padre,
el Soberano, sino imperfecto, fallido. Distingue tres condiciones para la identificación: a) ser en relación
con una otredad; b) el lugar mismo de la identificación en la ten- sión entre demanda y deseo (duplicidad, diferencia e in-between) y c) la identificación nunca es sobre
una identidad dada sino en torno
a una imagen (Bhabha, 2002: 72). No se trata de una imagen visual ni de una relación de analogía
entre lo que se percibe y la imagen de identificación, sino de una duplicidad. Es decir
de una doble inscripción: el sentido y el ser, la sujeción y la identificación. El deseo del otro es
duplicado por el deseo en el lenguaje, escindido al hacer presente algo que está ausente, marcando
así la posibilidad e imposibilidad de la identidad. Se accede a esta
imagen negando cualquier sentido de originariedad primordial
y plenitud (Bhabha,
2002: 73) y se basa
en el desplazamiento metonímico. Con Lacan elabora el borramiento parcial de la perspectiva profunda del sig- no simbólico. La
figura del ojo maligno de la mujer doblemente invisibilizada cuyos ojos
permanecerán para vigilar y perseguir (Bhabha, 2002: 74), muestra un
congelamiento del tiempo que destruye la noción de profundidad con el signo de
la conciencia simbólica. Es recurso
de la escritura de la historia como diáspora poscolonial que la conciencia
simbólica no puede captar.
• La recuperación del postestructuralismo principalmente para ver la duplicidad de las propias
bases: la siniestra igualdad (sameness)
en-la-diferencia o la alteridad de la Identidad y la identificación.
• La lectura de Barthes: la alienación
cultural en el lenguaje. La di-
ferencia cultural emerge con fuerza
para entender lo poscolonial (Bhabha, 2002: 82) en tres planos: como categoría de enunciación,
en contra del relativismo cultural
y como crítica al exotismo
de la diversidad de culturas. La fuerza de la diferencia cultural es la
“violación del límite de un espacio significante que permite en el propio discurso
una contradivisión de objetos, usos,
sentidos, espa- cios y
propiedades (Bhabha, 2002: 82).
• Las nociones derrideanas de differance, el doble tiempo de la ite-
ración que desbarata el proceso de aparecer
dislocando cualquier temporalidad ordenada en el centro del presente
(Bhabha, 2002:
75). La metonimia revelada
en la figura del ojo maligno, circula y debe ser entendida como un doble
movimiento, como la lógica del suplemento. La indecidibilidad como carácter
estructural de la escritura.
•
Algunas aportaciones de Foucault:
los dobles (cógito-impensado)
y otras
duplicidades.
Algunos
aspectos como la no superación de la invisibilidad, la dupli- cidad de la
ubicación (esclavitud-diáspora y migración) se problematizan siguiendo a Fanon
y la crítica de Barthes a la conciencia simbólica pro- funda; otros como el
movimiento antidialéctico, la ambivalencia y otros temas adyacentes, recupera a
Lacan, Barthes, Foucault e incluso Lyotard
(Bhabha, 2002: 78), en la discusión sobre la a de differance y del objet petite a lacaniano se articulan
aportaciones de Barthes, Derrida, Lacan (Bhabha, 2002: 80).
Bhabha
(2002: 85) reconoce que Fanon al desplazar el haz de luz del racismo abre un margen de interrogación que causa un deslizamiento sub- versivo de la identidad y la
autoridad. Entonces ¿cómo pensarnos a no- sotros mismos una vez que hemos debilitado la inmediatez y autonomía
de la
autoconciencia? ¿Cómo pensar el deseo repetitivo de reconocernos doblemente
descentrados de los procesos solidarios del grupo político y a la vez como agentes
de cambio conscientemente comprometidos? Expone
un deseo político de identificación parcial
que se mueve entre el hecho y
la fantasía, las técnicas y tecnologías de la política y que no requiere ni
depende de humanismo alguno para darle sentido a la agencia política y
personal.
Rasgos
básicos del Decolonialismo en Mignolo
Entre
la amplia oferta de literatura decolonial: Quijano, Dussel, Grosfoguel, Walsh, Restrepo, elegimos un par de escritos de Mignolo y
Grosfoguel que marcan sus aspectos cruciales y enfatizan una política
epistemológica. Dice Mignolo
“Una transformación de ese tipo es impres- cindible para producir un cambio en la visión
que tenemos del mundo y la sociedad, teñida por las categorías
del saber de las lenguas modernas/ imperiales
europeas, categorías derivadas
del griego y el latín” (Migno- lo, 2007: 23), es imprescindible para dejar de pensar en la «modernidad»
como un objetivo, una mítica marcha hacia el futuro, y verla como una
construcción europea de la historia
a favor de los intereses
de Europa; que deje de imponerse el «monólogo» de una
única civilización, la occiden- tal (Mignolo, 2007: 24). Intenta transformar la
geografía, y la geopolítica del conocimiento, de la teoría
crítica (Escuela de Frankfurt de 1930), para llevarla a una teoría crítica es
decolonial “cuando trasciende la historia de Europa en sí y se sitúa
en la historia colonial de América (o de Asia o Áfri- ca, o incluso en la perspectiva de
los inmigrantes que, dentro de Europa y Estados Unidos, han quebrado la
homogeneidad)”. (Mignolo, 2007: 25)
Mignolo sostiene que la medida en que la diferencia colonial
tiene como fundamento epistémico el racismo y el patriarcado (dos principios
para establecer jerarquías en la población construidos a imagen
y semejan- za del hombre
blanco y heterosexual) devalúa a quienes no corresponden al patrón
imperial/colonial del saber.
Estas personas devaluadas son heridas en su dignidad, y la
herida colonial es difícil de curar
con «la generosa
asimilación» ofrecida por quienes, desde
las ins- tituciones, la
prensa, los gobiernos o la enseñanza, continúan (ciega o perversa- mente) afirmando
sus privilegios y perpetuando la indignidad, la herida colonial;
(«los
condenados de la Tierra» de Fanon: Mignolo, 2005).
Sitúa grupos cuyas lenguas, memorias
y subjetividades formadas
en Europa y trasplantadas a través del Atlántico: africanidad y latinidad
(Mignolo, 2005: 205). Según este autor
“La opción decolonial estuvo y está, desde hace tiempo, en la filosofía indígena (en América del Sur, del Norte, Nueva Zelanda
y Australia); estuvo y está tam-
bién en la filosofía africana
(tanto en el norte del Sahara como en el Sur) y en la filosofía afrocaribeña, pero no en la filosofía europea, de la cual bebe y sigue be- biendo la intelectualidad eurodescendiente de América del Sur, tanto en la teoría política y económica como en la
filosofía y la estética.” (Mignolo,
2005: 210)
Ubica los comienzos de esta opción
a inicios de la década
de 1900, en «Colonialidad y modernidad/racionalidad» (1991) de Anibal Quija-
no, como una analítica y visión de futuro que articula proyectos políticos
críticos eurocéntricos (cristiano, liberal y marxista) procedentes tanto de
naciones indígenas y proyectos afrodescendientes como de mestizos/as e
inmigrantes en América del Sur, así como aquellos emergentes en la po- blación latina en Estados Unidos. La
opción decolonial, en suma, es otra cosa que giro a la izquierda. (Mignolo,
2006: 213: 214)
En esta perspectiva
es crucial la cuestión de la producción del conoci- miento e implica: la crisis actual del paradigma
europeo del conocimiento racional (y su presupuesto fundante, relación sujeto-objeto), sus problemas de validación del conocimiento.2 El carácter individual e individualista del “sujeto”, niega la intersubjetividad y
la totalidad social, como sedes de la producción de todo conocimiento. Esa
noción de objeto es incompatible con el conocimiento en la investigación científica actual, según el cual las
“propiedades” son modos
y momentos de un dado campo de relaciones, y en consecuencia no hay mucho lugar para
una idea de identidad, de origi- nalidad ontológicamente irreductible, al margen
de un campo de relacio- nes. La exterioridad de las relaciones entre “sujeto” y “objeto”, fundada
en diferencias de naturaleza, es una exacerbación arbitraria de las diferencias,
puesto que la investigación actual
llega más bien al descubrimiento de que
2“Sujeto” es una categoría referida
al individuo aislado,
porque se constituye en sí y ante sí mismo,
en su
discurso y en su capacidad
de reflexión: “cogito, ergo sum” cartesiano, y “objeto” como una
entidad no solamente diferente al “sujeto/individuo”, sino externa a él por su
naturaleza; idéntico a sí mismo, constituido de “propiedades” que le otorgan esa identidad, lo “definen”, esto es, lo deslindan
y al mismo tiempo lo ubican respecto de los otros “objetos”.
hay
una estructura de comunicación más profunda en el universo.
(Mig- nolo, 2006: 17)
Epistemológicamente, la descolonización implica un reposicionamien- to frente a lo anterior, en varios planos. La idea de totalidad,
en general, está hoy cuestionada y negada en Europa, (tanto por los empiristas
como por perspectivas postmodernas). En efecto, la idea de totalidad es un pro-
ducto, en Europa, de la modernidad y lIeva al reduccionismo teórico y a la metafísica de un sujeto ahistórico, prácticas
políticas autoritarias y ho- mogeneizantes. Por ello es crucial
liberar la producción del conocimiento, de
la reflexión y de la comunicación, de
los baches de la racionalidad/ modernidad europea. Aunque
en muchas culturas
no occidentales cosmo- visiones, imaginarios, y la
producción sistemática de conocimiento, están asociados a alguna perspectiva de
totalidad, en varias se incluye el
re- conocimiento de lo heterogéneo, lo contradictorio, lo diverso. Sostiene
Mignolo
Por lo tanto,
la idea de totalidad social,
en particular, no solamente no niega, sino que
se apoya en la diversidad y en la heterogeneidad históricas de la sociedad, de toda sociedad. En otros
términos, […] requiere la idea del “otro”, diverso, diferente. Y esa diferencia
no implica, necesariamente, ni la naturaleza
desigual del otro, ni la exterioridad absoluta de las relaciones; ni la desigualdad jerárquica o la inferioridad social del otro. Las diferencias no son, necesariamente, el fun-
damento de la dominación. La heterogeneidad histórico-estructural, implica la
copresencia y la articulación de
diversas “lógicas” históricas en torno de alguna de ellas, hegemónica,
pero de ningún modo única (Mignolo, 2006: 20).
De esa
manera, cierra el paso a todo reduccionismo, así como a la me- tafísica de un
macro sujeto histórico capaz de racionalidad propia y de teleología histórica,
de la cual los individuos y los grupos específicos, las clases por ejemplo,
serían apenas portadores o [...] misioneros.
Es necesario disociar la triada
racionalidad / modemidad / colonialidad, con todo poder no constituido en la decisión
libre de gentes
libres. Para eli- minar la colonialidad del poder
mundial, es necesaria la descolonización epistemológica para dar paso a una nueva comunicación intercultural, a un intercambio de experiencias y de significaciones, como la base de una otra
racionalidad que pueda pretender,
con legitimidad, alguna universalidad que no aspire a que la racionalidad de
una etnia particular sea impuesta como la racionalidad universal. Es parte, en
fin, del proceso de liberación social de todo poder organizado como desigualdad, como discriminación,
como explotación, como dominación.
La distinción entre postcolonialismo y decolonialismo ha sido
impor- tante para estos últimos.
Grosfoguel (2014) reconoce las diferencias al interior de las teorías
postcolonialistas: no son todas iguales ni postulan principios y críticas como
un bloque. Lo mismo sucede con la crítica de- colonialista. Pero pensando en
sus campos comunes, de todas formas, él distingue varios planos: el
genealógico, el que alude a la relación entre modernidad y posmodernidad y el
concerniente al estatuto de la crítica en la
relación anterior. También
destaca lo que para cada una implica
la diver- sidad
epistémica y la relación entre economía política
y cultura. La crítica
postcolonial ubica la emergencia de
la colonia en los siglos XVIII y XIX (colonialismo británico), en tanto que la crítica decolonial ubica los inicios de la colonia en el siglo XVI.
Hablan de dos colonialismos fechados de manera distinta. Ello plantea también
una diferencia en las formas como conciben las relaciones entre modernidad y
colonialidad ya que para los descoloniales se trata de una relación de
imbricación, no podría haber la una sin la otra, en tanto que en el
postcolonialismo se encuentra más una idea de coexistencia, habitar el mismo espacio sin una relación
causal o de codependencia. Y no sólo eso, sino que al ubicar al pensamiento moderno y sus ideas de emancipación política
o civilizatoria, los postcoloniales pre- fieren abrazar posiciones postmodernas que la superarán (sostiene Grosfo-
guel). En cambio, el descolonialismo al ver esta relación entre
modernidad y colonialismo como co-constitutiva tendería a la crítica no
posmoderna de la colonialidad sino a una “verdadera” diversidad epistémica ya que los
postcoloniales siguen centrados en el pensamiento europeo, sus referen- cias,
lógicas, cosmovisión y saber legítimo es europeo.
En
cuanto a la relación entre economía
política y cultura, las diferen- cias más fuertes radican en que mientras los
postcoloniales abrazan un culturalismo que no
es regido por la
economía, los descoloniales dan más
énfasis a las condicionantes económicas.
Los estudios poscoloniales
desde el feminismo y el género
Los estudios de género y feministas3 han desarrollado, rutas diversas en
3 En este trabajo
se entiende que en México
los estudios de género han sido impulsados en gran parte
por las académicas feministas, entretejiéndose en su producción propuestas anglosajonas, francesas y
latinoamericanas
en una construcción transnacional e interdisciplinaria de los avances en la
materia.
sus
relaciones con los estudios poscoloniales y de(s) coloniales. Para este trabajo
retomaremos trabajos fundantes de Mohanty y Spivak.
Mohanty (2003)
ha explorado la manera en que el feminismo occiden- tal ha construido la imagen monolítica
de una «mujer del Tercer Mundo»
como objeto de estudio. En un contexto de crítica a formas establecidas del conocimiento, señala que los “Feminismos del llamado
Tercer Mun- do”, han sido marginados
tanto de las tendencias principales del discurso feminista de Occidente, como
del discurso académico constituido a partir de dichas tendencias, hegemonizando
“las estrategias textuales utilizadas por escritoras que codifican al Otro,
como no occidental y, por tanto, a sí
mismas como occidentales”.
Mohanty
(2003: 425) destaca que académicas del tercer mundo han escrito acerca de sus propias culturas utilizando las estrategias analíticas
propuestas por feminismos de occidente, sin cuestionarlos, constituyén- dose
así un “privilegio epistémico”, una dominación estructural y una su- presión,
muchas veces violenta, de la heterogeneidad del sujeto o sujetos en cuestión.
La
autora identifica cuestiones de suma importancia para la visibiliza- ción de estructuras de poder que se instauran y
tienen efectos de domina- ción a partir de la hegemonización discursiva
(entendida como constela- ción de significaciones) de los estudios
feministas, impulsando reflexiones críticas importantes acerca de lo que queda subteorizado o al margen de la producción del conocimiento,
advirtiendo acerca de los universalismos metodológicos y diferenciando
cuestiones históricas y contextuales espe- cíficas.
Si bien
no se puede negar la existencia de feminismos hegemónicos, hay otros asuntos
que deben considerarse. En las últimas décadas las ciencias sociales han tenido
importantes transformaciones gracias a las contribuciones de los feminismos que critica Mohanty, los cuales también impulsaron la aparición del género como categoría analítica y los estudios de género.
En ese sentido Spivak (2010: 308) sugiere aprender la práctica teórica
nominalista y la
dialéctica que puede ser una pauta dominante filosófica que descalifica y excluye
lo inconveniente, como su otro y viceversa, lo que puede originar una inversión
al igual que la reversión, la cual per-
tenece al mismo espacio teórico, constituyendo una repetición. En esta
perspectiva se advierte la incongruencia de hablar de lo poscolonial o lo
posestructuralista como ruptura.
Spivak
no habla en términos de exclusión de lo anterior. Se
distancia de quienes pretenden sacudirse de tajo las formas hegemónicas para el
surgimiento de formas (o formas
críticas) no influenciadas por ellas mis- mas, reconoce y aprende de esas
formas hegemónicas, indagando sobre sus bases, advirtiendo formas operativas de
construcción de sentido y usa eso mismo como elemento de desmembramiento el
cual no se borra to- talmente, pero puede en la operación de traída al presente resignificarse a favor de una forma que
opere en su permanencia desmembrada como diferente o, por lo menos más abierta a la penetrabilidad de otros mundos.
Para Spivak (2010) lo posmoderno, como inversión de lo moderno
(y lo poscolonial como
inversión de lo colonial) repite su discurso. Retomando a Derrida
recuerda que la inauguración de toda discusión, para poder darse debe presuponer orígenes unificados
en términos fundadores. Sin embar-
go, si analizamos el mecanismo de esta presuposición, nos percatamos de que en
el proceso se ha suprimido o eludido una estructura de repetición que no se puede
postular, como derivada de algo previamente existente y ésta dice Spivak, es una cuestión complicada.
Spivak llama a esto “la supresión de una estructura grafemática”, de la huella
de algo irreductible- mente no presente para sí,
diferente de lo que está empezado en el origen. El grafo de la grafemática, al igual que todas las metáforas-concepto de la
deconstrucción es una catacresis, una metáfora (conceptualmente) falsa y o un concepto (metafóricamente)
comprometido. Para Spivak, el sentido individual del sujeto es grafemático,
catacrético. Los seres humanos pi- ensan sus
propios sí mismos eludiendo la presuposición de una estructura grafemática (Spivak, 2010: 312,
314).
En una
interpretación de esto se puede decir que no hay posibilidad de discutir algo, sin usar ese algo, aunque se pretenda de modo distinto.
En el proceso de la presuposición de orígenes unificados en una discusión
en virtud
de que los seres humanos
se piensan como originales, eluden la estructura de repetición
implicada en todo proceso de revisión- dis- cusión-constitución y esto es
inerradicable.
En este
sentido no habría un en sí del feminismo académico, o de lo estudios de género,
sino refracciones múltiples de ellos que dependen de las tradiciones desde las
cuales las interrogaciones y análisis tienen lugar, emergiendo un
pluralismo de diferencias
constitutivas que imposibilitan su cierre, aún en sus vertientes poscoloniales.
La
importancia de lo que sostiene Spivak, en este punto, se referiría entonces a
que en estos procesos de configuraciones discursivas del fem- inismo académico
y de los estudios de género, así como en los estudios poscoloniales, se
advierte la imposibilidad de evitar la supresión de una estructura de
repetición que no se puede postular,
como derivada de algo previamente existente y que ello es irreductiblemente no presente para sí. Por esa misma razón habría que
ser extremadamente cuidadosas de pretender inaugurar nuevos discursos,
desarrollar oposiciones o intentar partir de “un nuevo origen o perspectiva”,
pues siempre habrá posibilidad de que lo anterior irrumpa,
se presentifique, incida
y, por lo tanto,
se vuel- va un peligro inadvertido que ciegue las
posibilidades para el cambio, la inclusión de otras voces y/o
perspectivas, la resignificación.
Es
conveniente referirse a un concepto que en términos de la argu- mentación que se ha venido desarrollando es sumamente importante aquí: el concepto derridiano de iterabilidad. En el pensamiento
de Derrida, del cual Spivak fue su traductora primordial al inglés, dicha
noción se refiere a la escritura como différance,
combinando la partícula iter (que viene de itara, “otro” en sánscrito), y la
vincula con alteridad, que se define como una lógica que liga la repetición a
la alteridad.-repetición o citacionalidad alterada en cada contexto nuevo- el
cual indica que la escritura rompe la lógica metafísica de la necesidad de la
presencia (lo que Derrida denomi- na logocentrismo), esto es, de una autoridad
última legitimadora, ya que funciona, y ha de funcionar, en ausencia tanto de todo destinatario deter- minado como en ausencia asimismo del
emisor originario, en ausencia de la conciencia, de la intención del sujeto
productor del texto.
Con
ello se puede
sostener que lo político y sus formas
diversas en
las feministas y estudiosas del género poscoloniales no son producto
de su sola voluntad,
sino que necesariamente se relacionan con el conjunto de normas no escritas del
quehacer académico, científico y activista de resistencia que producen sus propios discursos
y argumentaciones. Dichas
normas tienen una existencia social y funcionan, a través de su repetición
ritualizada (o consuetudinariamente desarrolladas), y es en este su carácter
de repetición donde se da el espacio para su fijación. Esto no implica que las académicas y feministas o estudiosas del género poscoloniales estén o vayan a ser anuladas, sino que inicialmente éstas no han
sido libres de evitar las normas existentes para la argumentación contra los feminismos y estudios de género
hegemónicos, sino que (ellas y sus actos)
son inicial- mente producidas
por ellas.
Así y
retomando a Butler (1999: 2001) se puede afirmar que las académicas, feministas
y del género poscoloniales han sido agentes post soberanas. La performatividad de su quehacer
discursivo ha sido efecto de la reiteración, de unas normas que precedieron, excedieron y constriñeron a quienes las representaban.
No obstante, han ido conformando una cierta capacidad de acción “libre”,
instrumentos de subversión ya que si bien la repetición es obligatoria, dicha obligatoriedad pone en evidencia
la inesta- bilidad de una repetición que no se halla atrapada
en la lógica de lo idénti- co, que abre espacios para la
innovación, para la resignificación.
En este orden de ideas el espacio de libertad de las académicas, femini- stas o
estudiosas del género desde la llamada poscolonialidad es su poder de decisión
en la reiteración que puede implicar resignificación y sub- versión, como intenta en la mayoría
de sus trabajos Spivak, aunque
no así Mohanty.
Análisis
político de discurso ¿una crítica postfundacional?
Una muy
breve referencia a esta cuarta perspectiva
entre cuyos repre- sentantes elegimos a Laclau y Mouffe, por ser sus iniciadores de este hori- zonte teórico conocido en países de habla inglesa
como Discourse Theory and Political Analysis. De manera abreviada se
destaca:
•
Su carácter crítico
del esencialismo y las ideas
de fundamentos
no discursivos de
la historia, la subjetividad, del conocimiento; su asunción del carácter
relacional, abierto, relativamente estable y dislocado de cualquier orden
social (i.e., simbólico). Su distancia- miento de las pretensiones de
superación (teleológica) afín a algu- nos postmodernos y decolonialistas.
• Su posicionamiento ontológico histórico, discursivo y político, que recupera la crítica heideggeriana (Dasein
contextual –situado- y lingüístico –habita en el lenguaje)
y la reactiva en términos políti- cos al plantear la constitución del ser en la demarcación con lo que excluye (frontera).
• Su posicionamiento epistemológico crítico a la noción
de exteri- oridad
sujeto-objeto, la creencia en relaciones isomórficas entre conocimiento y
objeto, y se ha apoyado en las aportaciones de la crítica filosófica
nietzscheana y heideggeriana, a la pragmática wittgensteiniana, es muy cercano
al uso de lógicas y categorías derrideanas, barthesianas, lacanianas y afín a muchas de las críticas postmodernas.
• A la práctica teórica
de lógicas aporéticas, indecidibles, paradóji-
cas, sobredeterminadas; la tensión irresoluble, la ambigüedad con- stitutiva, todas ellas claramente
referenciadas a sus fuentes.
• De un cuerpo categorial entendido como caja de herramientas de diversa procedencia (en la trayectoria crítica que va de Levi-Strauss (1958) y es reactivada tanto por Foucault
(1982) como por Derrida
(1997). En esta caja de herramientas se conjugan categorías como hegemonía,
antagonismo, fronteras políticas, identificación, suje- to, historia,
necesidad-contingencia, dislocación, imaginario-sim- bólico-real, margen, huellas, différance,
significante, signo, valor,
exterioridad constitutiva.
• A la mirada de orden político
que enfoca las relaciones de in-
clusión y exclusión, las prácticas hegemónicas (antagonismo y ar- ticulación) de cualquier relación
social (gobernantes-gobernados, opresores-oprimidos, subalternización, en
instituciones guberna- mentales, no gubernamentales, relaciones de género,
raciales, gen-
eracionales,
étnicas, de clase, entre naciones, por la defensa del planeta, de los derechos
humanos, y un largo etcétera) en cualquier
continente del planeta (África, América, Asia, Europa).
• El APD se ha interesado tanto
por los movimientos sociales del si- glo
XX como por revoluciones históricas, tanto por los sistemas de gobierno en Europa, Asia,
como por los de América
y África; tanto por el estudio de sistemas institucionales como sistemas culturales, gubernamentales y educativos;
tanto por procesos macro globales, como por espacios microfísicos; tanto por
análisis de procesos como por análisis teóricos. Es así que el colonialismo
ha sido un objeto de escrutinio entre otros y no como tema central.
• En términos políticos se ha alimentado
de los grandes pensadores del
marxismo europeo, que va de Marx, pasa por Lenin, Lukacs, Luxemburgo, Sorel y especialmente se concentra en Gramsci y Al-
thusser; deconstruyendo las bases
esencialistas y teleológicas de este pensamiento y reactivando su fuerza subversiva y contingente en la historia efectiva. A partir de esta reactivación el APD se plan-
tea como meta una democracia radical y plural que conlleva:
i) el reconocimiento del carácter constitutivo del conflicto, es decir, de su carácter contestable, histórico,
inacabado, no regido por una racionalidad necesaria sino contingente y
contextual; y ii) consiste no en un estado de cosas que se logra de una vez por
todas sino en una relación que se tendrá que negociar interminablemente. La di-
ferencia inerradicable del pluralismo de esta democracia reconoce la
imposibilidad de suprimir el antagonismo.
Mouffe, en una conferencia sobre
el pluralismo (2009)
incorpora pers- pectivas como
la
de Parekh y Panikkar para decolonizar el liberalismo mediante el trazado de equivalencias entre
nociones occidentales y no oc- cidentales de dignidad humana y derechos
de las personas, para preguntar-
se si los derechos humanos
son un concepto occidental. Asimismo, con De Sousa Santos,
Mouffe se plantea el mestizaje de las
nociones políticas en las cuales pierde sentido la pregunta por los orígenes
prístinos e idénticos a sí mismos (como en la crítica genealógica de Nietzsche
reactivada por Foucault 1992).
Conclusión: Afinidades e incompatibilidades entre ellos
Sin duda es complejo
hacer amarres de cuatro perspectivas ricas y pro- fundas a partir tan solo de algunas ideas
entresacadas de pocos
autores (as) representativos
(as) de cada una de ellas. No obstante, se pueden sostener las siguientes
tesis.
1. Plano Temático. Se observa gran afinidad entre la Crítica Posco-
lonial (CP) y la Crítica
Decolonial (CD) en su objeto de interés: la colonialidad; no así la
Crítica Feminista Poscolonial de Spivak (CFP) que articula perspectivas como el
poscolonialismo, el femi- nismo y el género o el
Análisis Político de Discurso (APD) cuya
mirada es flexible y puede
incluir el género
o la colonialidad (como
formas específicas de poder: androcéntrico, cultural y subalterniza- ción política y subjetiva
en cualquier caso), pero temáticamente no se circunscribe a ninguna.
2. Plano Teórico. Se recuperan en este plano consideraciones de or- den ontológico, epistemológico,
categorial y el uso de lógicas.
• Ángulo Epistemológico. En las cuatro
perspectivas se observa
una crítica a los principios de la epistemología moderna con sus aspi- raciones universalistas del
sujeto, la historia, la razón, la ciencia y la crítica a la exterioridad
sujeto-objeto. En CD se insinúa una as- piración de que la epistemología descolonial verdaderamente narra
los hechos, que puede existir un lenguaje que se desprenda de las lógicas coloniales y sus conceptos, sin percatarse de que constante- mente aluden a nociones y
tradiciones heredadas del pensamiento de Occidente (e.g., Castro Gómez y Grosfoguel, 2007: 18). Tanto CP
como CFP y APD evitan la constitución de un fundamento
úl- timo propio del feminismo académico y de los estudios de género, de
la postmodernidad, la postcolonialidad y la filosofía
política, destacando siempre la tension entre lo que se repite y lo que se
altera incluye y excluye en una configuración discursiva.
• Ángulo Ontológico. En CD, CP, CFP y APD hay un posiciona-
miento historicista desde el cual se cuestiona el pretendido uni- versalismo del ser en el pensamiento de Occidente. Los cuatro
critican la
ontología metafísica. Se diferencian en la profundidad con la
que abordan esta dimensión: CD lo hace en escasas oca- siones, poca
profundidad, y como crítica a la ontología metafísica de Occidente. CP y CFP de Spivak, lo hacen recuperando posicio- namientos de la crítica a la metafísica de Derrida básicamente y no como una referencia regular
sino más en estado práctico
que como tematización. El APD tematiza
en diversos momentos,
recupera la crítica heideggeriana y la reactiva en términos políticos. CP, CFP de
Spivak y APD coinciden en mantener cuidado
extremo de pre- tender inaugurar nuevos discursos,
partir de “un nuevo origen o perspectiva”, pues siempre está la posibilidad de
que lo anterior irrumpa, se presentifique e incida, se vuelva un peligro inadvertido que promueva o forcluya
el cambio, la inclusión de otras voces
y/o perspectivas.
• Ángulo Categorial. Las cuatro recuperan
de la semiología la cate- goría “lugar de enunciación” y de la
filosofía la categoría de “dif- erencia” como fuente
de las subjetividades, pero con valores difer-
entes. CP, CFP y APD recuperan muchas más categorías de fuentes teóricas
genealógicas (Foucault), deconstruccionistas (Derrida), lacanianas,
semiológicas (Barthes), en tanto que CD recupera más categorías procedentes de
otras fuentes especialmente latinoamer-
icanas (Quijano, Abelardo
Ramos, Gloria Anzaldúa, García Lin-
ares, Gudynas, Catherine Walsh, políticos
contemporáneos como Evo Morales
y entre sí mismos).
• Ángulo del uso de lógicas. CP, la CFP de Spivak y APD comparten el uso de lógicas aporéticas,
paradójicas, indecidibles, sobredeter-
minadas, y demás, procedentes de sus fuentes y referencias co- munes. La CFP
de Mohanty y CD en un esfuerzo por deslindarse de lo anterior prefieren
hablar de la lógica de la colonialidad y la lógica descolonial, aunque CD de vez en cuando usa
términos como sobredeterminación
(Castro Gómez y Grosfoguel, 2007:
16) sin dejar claro si se refieren a la lógica acuñada por el psicoanálisis.
3.
Plano Político. Hay afinidad entre las perspectivas en su disposi ción crítica a la colonialidad, por consistir en una relación opresiva y
subalternizadora de las culturas
no occidentales. Existen
especialmente en CP y CD llamados y preguntas cuya finalidad es despertar la con-
ciencia crítica.
• CD reconoce
su procedencia de la Teoría Crítica
de Frankfurt que necesita ser descolonizada y se
deslinda constantemente de ser un “giro a la izquierda”, además, apuesta por la
decisión libre de la gente libre
• APD reconoce
su procedencia en el marxismo,
que requiere ser de-
construido y reactivado, y se asume como una opción
de izquierda no mesiánica que
afronta y apuesta por la decisión, no libre sino condicionada contextualmente
en el marco de una estructura onto- lógicamente dislocada.
• CP asume su procedencia en articulación de los Estudios
Cultu- rales y la crítica literaria, siendo los primeros más cercanos a
la izquierda y los segundos, menos interesados en tal etiqueta.
• CFP de Spivak en consonancia con el APD advierten acerca
de los universalismos metodológicos y abogan por no tratar como idénti- cas cuestiones históricas y contextuales que no lo son.
• Es posible
identificar coincidencias entre
la mirada de Mohanty
y la
de APD en tanto se ubican desde el posestructuralismo en un carácter crítico
del esencialismo, del universalismo, de la moderni- dad, así como en el uso y relevancia del concepto de hegemonía, en los constantes intentos por llevar a
cabo análisis contexto-depen- dientes e históricos (Torfing, 2004: 33).
• CP, APD y CFP de Spivak coinciden
en que una inversión al igual
que la reversión, pertenece al mismo espacio
teórico y aunque
haya un deseo por afirmar que la posmodernidad constituye una ruptura, es también una repetición. Esto forma parte del mecanismo
de pro- ducción del término
(Spivak, 2010: 308).
• Es posible
identificar similitudes entre lo desarrollado por Spivak y el APD en tanto que existe un uso de lógicas aporéticas, inde- cidibles, paradójicas y, hasta cierto punto, sobredeterminadas; en
donde
además pueden advertirse ciertas tensiones sin solución,
ambigüedades constitutivas, entre lo más importante.
• Por otra parte y siguiendo el pensamiento de Laclau (1993) en
consonancia con lo hasta aquí esbozado se puede sostener que el feminismo académico
poscolonial y los estudios de género hasta aquí esbozados en las figuras de Mohanty y Spivak, como sistemas
discursivos no son autocontenidos, sino que siempre tendrán un exterior que los distorsiona y les impide constituirse enteramente a sí mismos, al estar penetrados por una inestabilidad y
precariedad básica que a su vez constituyen su posibilidad.
Otro aspecto de discrepancia en el plano político: aunque las
cuatro propuestas son críticas de la explotación, la subalternización y la
domi- nación, a la CD le interesa explícitamente no ser identificada con ninguna
izquierda. Tanto a la CP
como a la CFP no les inquieta ser asociadas con la izquierda pero no es una identificación que les interese
en forma parti- cular. Al APD si le interesa el lazo con la crítica
de izquierda aunque ésta
adquiera una variedad de formas.
Por último,
se observa una diferencia entre la CD y la CFP de Mohanty
que insinúan en reiterados momentos la posibilidad de un “verdadero” giro que
“trascienda” el pensamiento metafísico
de Occidente, frente a APD, CP y CFP de Spivak que asumen con Derrida la imposibilidad de salir
plenamente de tal pensamiento y reconocen que es posible
erosionar- lo y ponerlo al límite lo cual tiene efectos subversivos y visibiliza tanto la precariedad e incompletud como los
delirios de grandeza de un sistema de pensamiento particular, histórico, que ha hegemonizado mediante
im- posición y convencimiento, mediante coerción y también consenso, y ha
prevalecido por siglos,
pero ello no garantiza su eternidad ni su permanen- cia. Vale la pena profundizar en éstas y algunas otras
perspectivas políticas y
epistémicas potenciando su carácter subversivo, sin por ello descuidar sus
compatibilidades e incompatibilidades ontológicas y epistemológicas.
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