ENCUENTROS
Revista de Ciencias Humanas, Teoría Social y Pensamiento Crítico
ISSN: 2343-6131 / ISSN-e: 2610-8046
Universidad Nacional Experimental Rafael María Baralt
Maracaibo, Venezuela
Ensayos
N° 10. Julio-Diciembre 2019
pp. 99-109
El saber didáctico más allá de las concepciones tecnicistas y
eurocéntricas.
The didactic knowledge beyond the technical and eurocentric conceptions.
Oriana Rincón
Universidad Nacional
Experimental Rafael María Baralt Cabimas, Venezuela
http://orcid.org/0000-0002-2092-4660
Este trabajo está
depositado en Zenodo:
DOI:
http://doi.org/10.5281/zenodo.3241405
Resumen
En este trabajo se aborda críticamente el contexto de surgimiento
del saber didáctico
como artificio universal marcado
por la lógica de la modernidad, que propone un proceso particular de pensar el mundo
a partir de una visión
hegemónica, la de Europa. Desde
esa perspectiva eurocéntrica se erigió dicho saber, sistematizándose a través de la obra de Comenio, obispo protestante quien intentó erra-
dicar las prácticas educativas punitivas, al tiempo que introdujo el método como elemento clave
para la enseñanza, hecho decisivo para concebir este campo de conocimiento como disciplina tecnicista, altamente prescriptiva y con preferencias por la instrumentación o planificación de la enseñanza. Ese abordaje crítico permite identificar algunos
problemas y limitaciones los cuales conducen
a plantear una propuesta
tendente a resignificar la didáctica como saber reflexivo, aplicable a la vida en todas sus manifestaciones. Para los análisis se asumen aportes
de Grinberg, Foucault, Noguera y Marín, Villalobos, entre otros.
Palabras Claves: Saber didáctico, Eurocentrismo, Tecnicismo..
Abstract
In this work, the context
of emergence of didactic
knowledge as a universal artifice
marked by the logic of modernity, which proposes
a particular process of thinking
the world from a hegemonic vision, that is the european vision.
From this eurocentric perspective, this knowledge was establi- shed,
systematized through the work of Comenius, protestant
bishop who tried to eradicate punitive educational practices, while introducing the method as a key element for teaching, a decisive fact to
conceive this field of knowledge
as technical discipline, highly prescriptive and with preferences for the instrumentation or planning of teaching. This critical approach
allows us to identify some problems and limitations which lead us to propose an alternative to resignifying didactics as reflexive
knowledge, applicable to life in all its manifestations. For the analyzes
are assumed contributions of Grinberg, Foucault,
Noguera and Marín, Villalobos, among others.
Keywords: Didactic
knowledge, Eurocentrism, Tecnicism.
Recibido:27/04/2019 Aceptado:
26/05/2019
Introducción
Considerando el propósito central
de este trabajo,
consistente en pensar el saber didáctico más allá de las ideas y concepciones atribuidas desde su génesis por la narrativa hegemónica de
Europa, cuyo sentido es la articu- lación de una serie de elementos técnicos e instrumentales que se ocupan del método, así como de la organización de la enseñanza exclusivamente
sistemática y formal, es decir, esa
que ocurre y transcurre en las aulas de clase, se intentará abordar con
claridad una idea otra de la didáctica, esa que la posicione y confiera
un valor social capaz de trascender el espacio
escolar e incluso resituarla en los espacios más genuinos de la existencia,
cuyo escenario sea la vida misma.
Para
lograr el propósito planteado, se abordará su contexto de surgi- miento desde la narrativa
eurocentrica, tarea que será pieza clave para tener una mirada crítica de lo
que fue la obra que la sistematizó como saber
especial. Todo esto permitirá explicar la importancia y papel prepon- derante que tuvo este saber en la
conformación de los Estados nacionales modernos, el establecimiento de un orden para todas las cosas e incluso la instauración de la idea de
normalización de la existencia, hecho que se logra mediante la escuela pública
y su panoptismo.
De
igual manera se pretende plantear el conjunto de problemas y limi- taciones que ha tendido
y tiene el abordaje de la didáctica desde la concep- ción eurocéntrica; finalmente se
esbozará una propuesta tendente a cons- truir una alternativa didáctica más
reflexiva, respetuosa de las diferencias cognitivas y menos tecnicista e
instrumental.
La didáctica desde la
razón moderna eurocéntrica
El abordaje
de la didáctica en los programas de formación docente,
así como la aplicabilidad de este saber
en el escenario escolar respectivamen- te, se ha centrado en
buena medida en la articulación de un conjunto de elementos de carácter
técnico, proceso que a su vez se realiza a partir de una serie de normas y prescripciones, que pocas veces dan espacio
para la crítica, la reflexión,
la valoración de condicionantes sociales, económicas y contextuales, tan necesarias de ser sopesadas
en todo acto formativo.
Puede referirse que
esto, sea quizás una herencia del eurocentrismo, en tanto, como perspectiva
dominante anula todo gesto de cuestionamiento de lo dado, siendo que el orden y lógica instaurada tradicionalmente en las llamadas ciencias de la educación, por
ejemplo, asumen como referentes inmediatos lo producido
en Europa y el Norte de América
por ser conside- rados lugares de enunciación privilegiados.
Ese
habitual abordaje de la didáctica encierra concepciones y princi- pios de corte
eurocéntrico e instrumental, debiéndose esto en buena me- dida a su contexto de
surgimiento, a lo que fue la obra
fundacional de un saber que tuvo y ha tenido un carácter decisivo para el
Estado y la con- ducción de la población, sin que esto,
por ejemplo, sea advertido demasia- do, precisamente por esa mala costumbre de asumir
o creer todo aquello que desde
la perspectiva hegemónica de Europa se establece; no obstante trascender esa
forma poco crítica de emplear este saber,
es una necesidad insoslayable, especialmente porque quedarse con una idea
tecnicista, nor- mativa, prescriptiva
y disciplinante, es continuar abonando un escenario educativo orientado
a la homogeneización de la existencia e idóneo para la formación de mentalidades proclives
al sometimiento.
Es preciso
referir que el eurocentrismo deviene
como lógica impulsada con el proyecto de la
modernidad, que impuso una clasificación racial, la
cual a su vez promovió
una idea de inferioridad y dependencia estructural en América Latina que se hace visible no sólo en el ámbito económico
y político, sino en el epistemológico. Sobre esta racionalidad habrá que
agregar que:
(…) no es la perspectiva cognitiva de los europeos
exclusivamente, o sólo de los dominantes del capitalismo mundial,
sino del conjunto
de los educados bajo su hegemonía. Y aunque implica
un componente etnocén- trico, éste no lo explica, ni es
su fuente principal de sentido. Se trata de la perspectiva cognitiva producida
en el largo tiempo del conjunto del
mundo eurocentrado del capitalismo colonial/moderno y que naturaliza la
experiencia de las gentes en este
patrón de poder. Esto es, las hace
percibir como naturales, en consecuencia como dados, no susceptibles de
ser cuestionados (...) (Quijano, 2014, p. 287).
Precisamente el eurocentrismo y sus efectos,
por decirlo de alguna for-
ma, han sido claves para el escaso cuestionamiento de la didáctica, y con
ella el funcionamiento del mundo escolar,
pero parte de las luchas y re- sistencias contra hegemónicas, convocan a un modo otro de concebir
este
proceso; por supuesto que abrirse a la posibilidad de repensarla más allá de las concepciones impuestas, reclama
una mirada crítica de su surgimiento
y respectiva sistematización, para comprender cómo y porqué
en su deve- nir ha enfatizado más su sentido
tecnicista e instrumental, y ha atenuando con ello toda oportunidad de crítica, reflexión y resignificación de lo dado.
No obstante, el surgimiento
de la didáctica es coincidente con el naci- miento de una nueva razón, la del Estado moderno, que entre tantas cosas,
trajo consigo un proceso particular de pensar, razonar, calcular y practicar
el gobierno a partir del siglo XV,
momento cuando las prácticas discipli- narias confinadas a los espacios
cerrados de monasterios y comunidades religiosas empezaron a ser difundidas en
diversos ámbitos de la sociedad, en otras palabras, esta disciplina apareció
cuando la enseñanza y la ins-
trucción comenzaron a ser asunto de política interior del gobierno de la
población (Foucault: 2006; Marín y Noguera: 2011).
Es así
como el nacimiento del saber didáctico estuvo marcado por una nueva lógica, la
de la modernidad y con esta el advenimiento de la razón secular que desplazó el
poder y privilegio que hasta entonces había teni- do la iglesia católica, hecho
que sin dudas abrió el escenario educativo, permitiendo con esto la actuación
de nuevos personajes, quienes al frente de la actividad
formativa articularon un saber valorado
como una apues- ta social importante, bajo la premisa de enseñar a todos,
todas las cosas, justamente porque la educación se orientó desde entonces como
política fundamental de la nueva razón gubernamental.
La didáctica se constituyó como saber clave para la gubernamentaliza-
ción del Estado moderno, erigiendo
el espacio escolar
como escenario que aseguraría perennidad al Estado, al
ofrecer las garantías de una educación para todos; en esa idea se inscribió la
Didáctica, en la de enseñar a todos, todas las cosas, alcanzando con ello la
formación de una ciudadanía con los más altos
valores y principios, partícipe del saber letrado, condición fundamental para robustecer dicho aparato jurídico.
A partir de lo referido puede aseverarse que la conformación de la es- cuela
pública en el siglo XVI en Europa,
se debió en buena medida a
la sistematización que de la didáctica hizo Juan Amos Comenio, obispo
protestante
partidario del movimiento de La Reforma de la iglesia cató- lica, quien dio
estructura a esa ciencia especial, presentando los perfiles fundamentales que
desde entonces organizarían el
espacio escolar como institución moderna. Este personaje si bien se ocupó de la
reorganización de la enseñanza, la erradicación de prácticas punitivas e
inclusión de for- mas amenas para
enseñar; centró su obra en el método, al punto de ser considerada por varios autores
como un recetario en el cual se hace ex- plícita toda una concepción educativa que
en buena medida redunda
en aspectos técnicos al asumir como campo de conocimiento privilegiado
la instrumentación didáctica.
Es preciso
referir que etimológicamente la palabra didáctica
deriva del verbo griego didaskein,
que significa enseñar, instruir, exponer claramen- te, demostrar. Ciertamente este concepto tiene un conjunto
de significados asociados
todos con el mundo escolar, pero no
está limitado o restringido a ello. Originariamente lo didáctico aludía a un género literario, vinculado o concerniente a lo heroico e histórico, concepción
que se mantiene hasta la modernidad y es justamente
con Juan Amos Comenio que aparece con una connotación específicamente pedagógica
(Villalobos, 2002).
Ese sentido pedagógico
conferido a la didáctica a partir de
la obra de Comenio, tal como se ha mencionado antes, quedó en buena medida
limi- tado a lo normativo,
práctico, a lo prescriptivo, precisamente porque los enunciados y principios de
dicho trabajo, de la didáctica magna, exhortan y enfatizan la necesidad o centralidad en el método
de enseñanza, elemen-
to medular que si bien no tiene
que condenarse, tampoco
debe constituirse en la
consideración única de la actividad formativa. Lacónicamente esos principios
establecen el uso de un método claro para enseñar, el predomi- nio del método deductivo, así como un mismo y
único método para ense- ñar todas
las ciencias, todas
las artes y todas lenguas,
centrándose estos en la naturaleza o tipo de contenido.
Por supuesto que esos principios también comprenden otras
conside- raciones referidas a la enseñanza de buenas costumbres, al oficio único
de enseñar que ha de tener el maestro, entre otras cuestiones; sin embargo, lo que resalta de estos es su carácter
prescriptivo y normativo, al imponer con precisión todo cuanto el maestro ha de hacer, lo cual conduce
a valorar
dicha obra como un trabajo un tanto reduccionista. Además de los princi-
pios, está otro rasgo clave
en la obra de Comenio,
la asunción de dicho sa- ber como artificio universal
(Comenio, 1996), perspectiva que promueve una idea homogeneizante del proceso
formativo, que alienta la violencia epistémica al imponer formas únicas
para enseñar en todos los contextos,
en desconocimiento y relegación de la realidad e intereses de los sujetos que
participan en dicha actividad.
Con la obra de Comenio se estableció una metódica global que ha sido
aplicada desde una visión estimada por algunos autores como un enfo- que
reduccionista, tal como se ha referido antes,
porque se ha limitado al contexto de
la clase, a la educación escolar y a la asunción de referentes únicos, esos que
solo reconocen la perspectiva hegemónica de Europa, obviándose con ello el sentido sociopolítico de la educación; asimismo se juzga como un trabajo descontextualizado, ya que la
aplicación de sus principios se ha realizado como la asunción
de reglas fijas
que pocas veces tienen que ver con la realidad
social donde ocurre la enseñanza.
En la perspectiva de Comenio se posicionaba la didáctica como el arte de enseñar, cuya aplicación si bien quedaba sujeta al seguimiento de los
principios contemplados en su obra,
también a la habilidad que tuviera el maestro o maestra para enseñar y a la gracia o amenidad que
imprimieran a la enseñanza, rasgos claves en la propuesta de dicho personaje.
Esta concepción se mantiene por un periodo bastante largo; sin embargo, la
didáctica como todo saber, evolucionó llegando
a concebirse más adelante
como ciencia, abonándose con ese nuevo sentido,
el terreno para el trabajo centrado en cómo enseñar mejor, dedicándose así este saber al estudio
de los principios, técnicas y métodos más idóneos, aplicados a la
enseñanza de cualquier materia o disciplina (Nérici: 1991: Torres,
y Girón: 2009).
Problemas
y limitaciones del saber didáctico
La
didáctica desde la perspectiva fundacional de Comenio como arte, hasta su
evolución como disciplina científica de carácter pedagógico, ha mantenido el
énfasis en lo normativo, técnico y prescriptivo. Es necesa- rio agregar
que varios autores
afirman la primacía
que ejerce este saber
en el
estudio, planificación y aplicabilidad de las técnicas y métodos de
enseñanza; si bien
esta disciplina recurriendo a explicaciones teóricas provenientes de la
sicología, sociología de la educación y otras ciencias, desarrolló tres campos de conocimientos, que Villalobos (2002), clasifica
en: orientación personal, organización grupal
e instrumentación didáctica, ha predominado este último,
precisamente por los efectos de la narrativa eurocéntrica y todo el
neoliberalismo educativo.
Puntualmente
el neoliberalismo educativo ha aupado la enseñanza y aplicación de la didáctica
para cumplir con la instrumentación de los ele- mentos y momentos de la enseñanza,
proceso que se conoce como plani- ficación, el cual es imprescindible en la
denominada sociedad de geren- ciamiento y la gestión como episteme de esta. Con
esto ha aparecido una práctica docente orientada
por los principios gerenciales, en la que el saber
didáctico se destina a la articulación de medios, recursos, al seguimiento,
monitoreo y control para asegurar los fines que deben alcanzarse (Grin- berg, 2006).
En este sentido, el saber didáctico
permeado por toda la narrativa
neoli- beral impulsada desde los centros
hegemónicos, se erige como pieza clave
para la reingeniería de la organización
escolar. Desde esta perspectiva, la
actuación del docente y la aplicación de los principios didácticos se han
centrado en la gestión, haciendo
uso de la planificación o instrumentación
didáctica para entre tantas cuestiones, armonizar una serie de contenidos,
recursos, métodos, técnicas y estrategias, orientados a cumplir unos obje-
tivos mediante la regulación artificial del tiempo1 o el establecimiento de este como unidad fija
para todos los estudiantes en independencia de su realidad social.
La planificación como se ha mencionado reiterativamente, ha sido una tarea ineludible para materializar
los fines educativos, dar seguimiento, gestionar y controlar, cuestión que no está del todo mal; lo
que realmente resulta cuestionable es que la crítica, la localización o
contextualización del saber didáctico a través de la consideración de la
diferencia de los estudiantes, sus contextos y experiencias continúen quedando
fuera de todo este proceso,
alentándose y naturalizándose una educación que como
dispositivo solo ha servido para que los centros de poder se mantengan
1 Este concepto
de la Regulación artificial del tiempo, se tomó del trabajo de: Pineau, P., Dussel,
I. y Caruso, M. (2009). La escuela como máquina de educar. Tres escritos sobre un proyecto
de la modernidad
mediante su sistema
de vigilancia y castigo tan propio del mundo escolar, del proceso didáctico como tal, para homogeneizar la existencia mediante contenidos universales,
obliterar experiencias o formas otras de concebir el mundo y para perpetuar el
predominio del conocimiento producido en dichos centros hegemónicos.
El eurocentrismo se mantiene y con este el colonialismo o la coloniali- dad, como lo prefieren algunos autores, porque
la mayoría de los procesos educativos en América Latina siguen reproduciendo conocimientos y ex- periencias de otras latitudes, porque se organizan a partir de concepciones
y perspectivas que se aseguran
de perpetuar la dominación no a través de la ocupación del territorio,
sino del sometimiento y ocupación de las mentes, para esto ha servido también
la didáctica que mediante su cam-
po de conocimiento privilegiado, la planificación, se ha dedicado a pres-
cribir una enseñanza con contenidos validados como un listado de temas
asépticos, neutrales y universales
que ni siquiera representan los
intereses reales de los estudiantes, así como métodos
únicos para todo un grupo,
sin respetar con ellos sus diferencias cognitivas o un proceso de
evaluación que solo sirve para medir y constatar la adquisición de los
aprendizajes requeridos por el mercado, siendo estos una serie de gestos
respondientes a las lógicas y gramáticas hegemónicas.
En virtud
de lo planteado, debe referirse que la didáctica asumida en la perspectiva tecnicista y eurocentrica tiene importantes limitaciones que se han ido mencionando, pero que concretamente se traducen en: un enfoque reduccionista y
descontextualizado, limitado al contexto escolar, concre- tamente a la clase, cuya centralidad es la aplicación
de métodos, válidos para cualquier entorno
o circunstancia, posicionándole como un saber que
obvia el sentido sociopolítico de la actividad
educativa, al tiempo que asu- me el método y el contenido como los
elementos más importantes del proceso formativo
También puede decirse
que la didáctica desde la perspectiva eurocéntri- ca y tecnicista confiere mayor
importancia a la instrumentación didáctica que a otros campos de conocimiento
desarrollados, valorando en demasía la naturaleza del contenido y restando
importancia al contexto o etapa del desarrollo
humano. Por otra parte, el saber didáctico desde dicha perspec- tiva promueve la regulación
artificial del tiempo mediante la clase como
unidad que se caracteriza por la simultaneidad, en desconocimiento de las
circunstancias y limitaciones de cada estudiante.
Finalmente otro problema o limitación que reclama un
cuestionamien- to serio de la didáctica como saber eurocéntrico y tecnicista,
es la consi- deración de la enseñanza
como proceso unilateral, en tanto el docente es el único que se arroga esa potestad, al
tiempo que desconoce las valiosas experiencias de los estudiantes.
En el
proceso didáctico casi que se reconoce únicamente el hacer del docente, es este
quien prescribe el método y propone las experiencias de aprendizaje, esto sigue ocurriendo muy a pesar del discurso
neoliberal de encantamiento que se ha promovido en los últimos años, mediante
el cual se vende la idea de autorrealización, autonomía
y empoderamiento que se alienta desde una educación
supuestamente desregularizada (Grinberg,
2006).
Una didáctica que
trascienda el eurocentrismo y tecnicismo
Superar las concepciones eurocéntricas y los efectos
técnicos e instru- mentales del neoliberalismo educativo
sobre el saber didáctico para erra- dicar la continuada violencia epistémica
perpetrada en la mayoría de los procesos educativos de América Latina,
requiere la articulación armónica de un discurso
y un hacer que de una vez por todas se opongan
a las ló- gicas hegemónicas naturalizadas como únicas verdades
posibles, capaces de modificar los términos de la conversación y resignificar
los saberes o campos de conocimiento mediante la asunción de otros referentes,
prácti- cas y experiencias.
En este
sentido se propone un hacer didáctico que aborde la enseñan- za como tarea y proceso colectivo, es
decir, no se trata de una actividad
unilateral, ejercida únicamente por el docente. Por más que la palabra do-
cente etimológicamente signifique quien enseña, en estos tiempos
y en los actuales escenarios sociales, la enseñanza ha de asumirse
por todos los actores partícipes de la formación en un contexto determinado.
También es imperativo abandonar
la idea de la didáctica
como dis-
ciplina encargada de estudiar el método de enseñanza.
Si la clase es un ecosistema heterogéneo, si la escuela
de la vida también lo es, pues no
hay necesidad de asumir un método único y este no tiene que ser escogido
y planificado exclusivamente por el docente. Por otra parte la evaluación como elemento
del proceso didáctico
debe repensarse, verse mas allá de
la mera acreditación y asignación de un numeral
o de un literal con un co-
rrelato numérico; como contraparte ha de asumirse como actividad clave para la
reflexión sobre lo hecho, para la reorientación de las decisiones didácticas en pro de un verdadero proceso formativo comprometido con el proyecto de
humanidad.
Así mismo se cree importante señalar que un saber y hacer
didáctico otro, tendrá que proponer la actividad de enseñanza como la
posibilidad de construir colectivamente una experiencia formativa que tenga un
im- portante valor social,
que lejos de representar un logro individual, procure pensar y repensar
el mundo entre
todos; no se trata de listar los contenidos
como temas universales, sino de plantear retos de aprendizaje y experien- cias que sean útiles para la vida, que enseñen a leer el mundo y que sirvan para resolver los problemas más
cotidianos, al tiempo que el compartir y la socialización de los saberes, devuelvan
a la clase la posibilidad de con- vertirse en un escenario simétrico, abierto
al reconocimiento del otro, un espacio donde se promueva la justicia cognitiva.
En sintonía con la idea de repensar la didáctica, se agrega que
esta no tiene que ser necesariamente un saber confinado a la escuela. Este
saber está dotado de un importante valor para la vida en todas sus manifestacio-
nes, en tanto el proceso
formativo es un hecho latente
que reclama a diario
gestos didácticos, entendidos como la posibilidad de asumir el compromi-
so solidario de enseñar a nuestros
semejantes y también la capacidad de aprender de manera entusiasta y humilde
con otros.
Consideraciones finales
Pensar y repensar la didáctica más allá del tecnicismo eurocéntrico su- pone cambiar los conceptos, el discurso y por supuesto el
proceder. Este saber no tiene que
asumirse únicamente dentro del escenario
académico; contrariamente es un campo de conocimiento dotado de un importante
valor social que trasciende la escuela
y se compromete con el sujeto y sus luchas.
La
tarea de resignificar el saber didáctico supone imprimir un carácter reflexivo,
emancipador y/o transformador al mismo, anclarlo a la vida, disponerlo al servicio de la formación
y transformación del ser humano en
conjugación con otras
ciencias o campos
de conocimiento. La didáctica
mas allá del eurocentrismo y tecnicismo debe asumirse como saber peda- gógico
que demanda trascender el confinamiento de un hacer dedicado exclusivamente a
la aplicación de métodos, técnicas y estrategias univer- sales, desconociéndose por ejemplo, las experiencias de los
estudiantes, sus conocimientos previos,
intereses, tipo de contenido que se
imparte, entre otras tantas cuestiones contextuales.
Se
trata de construir permanentemente una didáctica como saber y práctica reflexiva
que permita al docente atender, discurrir
cautelosamente sobre su quehacer
y sopesar las decisiones pedagógicas que le corresponde tomar.
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